domingo, 23 de septiembre de 2012

Día 331/365


Me arrepiento de no haber parado la moto esta mañana para hacer una foto, a pesar de que mi hijo me hacía repetidas señas para que parase, pero el hecho de ir el último, de ser el que siempre retrasa al grupo  y de que volvía a salir a curvear desde hacía ya mucho tiempo me ha hecho desechar la idea.

Subíamos hacia Muro de Alcoy cuando, de repente, nos hemos encontrado con un banco de niebla que cubría por completo el valle; desde donde estábamos se veía una enorme masa blanca rodeada del verde de los árboles y bañada por la dorada luz del sol. Lo cierto es que la vista era preciosa, aunque apenas he dedicado un instante a contemplarla porque la carretera no admite distracciones.

Esta tarde he estado viendo el documental "Bucares, la memoria perdida". Básicamente es la búsqueda de sus raíces de Albert Solé, hijo de Jordi Solé Tura, quien fuera uno de los padres de la Constitución y ministro de cultura. Se me ha hecho un nudo en el estómago al ver los estragos que esta enfermedad hace en las personas, cómo las despersonaliza hasta que no son capaces de saber ni quiénes son. Pero más se me ha encogido el alma al atravesar mi cabeza el pensamiento de que semejante bicha pudiera llegar a afectarme, e inmediatamente he pensado que quizá debería hacer un ejercicio de memoria y poner por escrito todo aquellos recuerdos que, hoy por hoy, guardo en mi memoria.

Título de la fotografía: Distorsiones.

3 comentarios:

  1. Estupendos reflejos, me encantan los tonos y la composición.

    Y sí, es cierto, cuántas fotos rechazamos por distintas razones y se quedan en el aire.

    Abrazos.

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  2. Me encanta la luz de estos reflejos. Y esperemos que guardemos hasta el final las imagenes de nuestra vida.Precioso post.
    Un abrazo

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  3. Magnífico abstracto, creo recordar que algo te comenté respecto a los reflejos un día, ¿no? ;-)

    El resultado es estupendo. :-)

    Un abrazo.

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