lunes, 27 de agosto de 2012

Día 304/365


Empieza la última semana del mes y cada día que pasa está más cerca el final de mis vacaciones. Ahora sí que empiezo a verles las orejas a todos los lobos de la manada: al lobo de la oficina, al lobo del trabajo, al lobo del estrés, al lobo de las prisas, al lobo de los plazos que cumplir,...

Esta tarde he salido a dar una vuelta con la bicicleta. He llegado hasta el Molinell, donde he estado mirando a la gente pescando en la desembocadura del río, a los kite-surfers aprovechar el viento y la poca afluencia de gente en el mar para hacer piruetas, y donde se me ha hecho muy tarde, tanto que cuando he llegado a casa ya era de noche y no llevaba luz.

Después la consabida ducha, la cena y el habitual proceso de publicación de esta entrada. Hoy el tiempo no da para nada más. Hay que apresurarse por si vuelve a fallar el acceso a internet, como ya sucedió anoche.

Título de la fotografía: Agua que no has de beber...

2 comentarios:

  1. Bonito detalle, me gusta especialmente como te ha quedado la textura y formas del agua deslizándose sobre la superficie, buena composición y procesado.

    Un abrazo.

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  2. Al igual que el agua deja correr esos pensamientos hasta que llegue el día. Yo empecé el domingo (vaya día para empezar eh?) y sigo escapando de las fauces de ese lobo. Aunque en algun momento seguro que me alcanza, je je!

    Curiosa desembocadura la de ese rio.

    Un fuerte abrazo Andrés.

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