martes, 24 de julio de 2012

Día 270/365


Llega el momento de salir a la calle, de observar la vida que palpita en ella y de captar algunos de los momentos de esa misma vida. Puede parecer una perogrullada, seguro que lo es, afirmar que conforme vas moviéndote a lo largo de esas calles y cambias de barriada la vida que se desarrolla en ellas cambia; quizá no sean las vidas las que cambian sino el modo en que se desarrollan, el ambiente que las acoge y que marca su devenir.

Escenas que se contemplan en ciertos lugares son inimaginables, o muy difíciles de imaginar y todavía más de contemplar, en otras zonas de una misma ciudad. En anteriores entradas he comentado que ver a niños jugando en la calle despreocupadamente o ver a gente sentada en sus sillas en las aceras, incluso en la propia calle, charlando con los vecinos, sólo se puede contemplar en algunas zonas casco antiguo, alejadas del centro de la ciudad y en las que escasea, afortunadamente para los vecinos, el tráfico rodado; del mismo modo, contemplar un tendedero con ropa junto a una bicicleta en plena acera sólo es posible en alguno de los barrios que podríamos definir como deprimidos.

Es por estos barrios justo en los que, andando y observando a quienes los habitan, percibes un mayor contacto humano entre ellos, más afecto, una mejor relación de vecindad. Esas casas que acogen una familia, tan distintas de los bloques de pisos que dan forma a las zonas nuevas, de ensanche de la ciudad, en los que se acumulan familias que prácticamente ni se conocen; en unos los vecinos comparten su vida, en los otros uno conoce, aún sin querer, la vida de los demás porque es difícil no oír, y por tanto escuchar, lo que sucede en la casa del vecino que vive arriba, abajo o al lado.

Es a esos lugares a los que, sin pensarlo ni planearlo, terminan llevándome mis pies, por los que paseo sin rumbo. Tienen, en ocasiones, un cierto encanto; en otras, provocan rechazo por alguna razón, pero de un modo u otro ejercen sobre mí una extraña atracción que no acabo de entender.

Título de la fotografía: Signos de vida.

1 comentario:

  1. AQUESTA FOTO ATRAU COM UN IMANT!
    BONÍSSIMA!
    I avuí sense poder dormir...

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