lunes, 4 de junio de 2012

Día 220/365


De un tiempo a esta parte empiezan a ser frecuentes los días en que, hacia el mediodía, se me presenta un persistente dolor de cabeza que me acompaña el resto del día. Creo que quizá se debe a una mala postura en el trabajo que afecta a mis vértebras cervicales, lo que, a su vez, desencadena el dolor de cabeza.

Con dolor o sin dolor he tenido que ir a recoger a mi hijo a la estación de autobuses, después de que haya terminado con el examen que tenía hoy en la facultad. Por si acaso se presentaba alguna oportunidad, me he llevado conmigo la cámara de fotos. Pero los hados de la fotografía no siempre acuden en nuestra ayuda cuando lo deseamos, así que cámara va y cámara vuelve.

Conduciendo el coche, en la entrada del pueblo me he dado cuenta de la existencia del muñeco de Michelín, de Bibendum (que así se llama ese engendro rollizo), sobre la fachada de un edificio en el que hay un centro de montaje de neumáticos. Aprovechando que el tráfico se había parado por un semáforo he aprovechado para, desde dentro del coche, hacerle la foto de la entrada de hoy del blog.

Creo que el toro de Osborne y el muñeco de Michelín quizá sean los símbolos representativos de una marca más reconocidos que podamos encontrarnos por ahí. El toro tiene presencia en muchas carreteras, normalmente sobre una loma dominando el paisaje y haciendo ostentación de sus atributos.

Bibendum no puede presumir de semejantes atributos, sólo de michelines, de estar más que orondo, de su sobrepeso. Este, además, parece oriental (por los ojos rasgados) y está un poco cegato, ya que lleva gafas, a diferencia de los actuales que deben de haberse operado de miopía con láser para poder quitarse las gafas.

El pobre muñeco presenta un estado de conservación un tanto deplorable y, más que dispuesto a prestarnos ayuda en un posible pinchazo y para mejorar nuestra frenada con su superior agarre, parece estar implorando ayuda con la mano levantada y la boca abierta, como gritando "Ayúdame".

Una muestra más de que algunos tiempos pasados sí fueron mejores.

Título de la fotografía: Bibendum.

4 comentarios:

  1. Pobre Michelin.
    Han pasado muchos años y ahí continua, gritando su intención de que nos acerquemos hasta él.
    Un abrazo

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  2. La verdad es que no es frecuente captar una imagen con esa antiguedad,
    Ese muñeco de Michelin lo recuerdo desde la niñez a finales de los 50.
    Saludos.

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  3. Como bien dices Andrés posiblemente son de esos símbolos que casi todo el mundo reconoce al instante. Pero si algo queda claro es que el tiempo le ha pasado factura. Hacía tiempo que no veía uno y lo recuerdo con cariño.
    Veo que al final obtuviste recompensa por no separarte de tu cámara.

    Un abrazo amigo.

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  4. Una foto que tiene diversas interpretaciones, la crisis que afecta también a la industria del automóvil, el muñeco, andrajoso, oxidado, pide ayuda con ese grito silencioso.

    Gran imagen.

    Abrazos.

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