sábado, 12 de mayo de 2012

Día 197/365


Lo decía anoche y no me equivoqué ni en una coma. En cuanto mi mujer leyó la entrada de ayer del blog se puso a maquinar qué tareas podría asignarme, así que esta mañana me ha tenido un poco ocupado, pero no demasiado ni pesado de hacer. Un par de trabajitos dentro de casa, hacer un recado y unas compras en el supermercado ha sido lo que hoy me ha tocado (no sé porqué no tengo la misma suerte en la quiniela, la primitiva, la loteria o cualquier otro juego de azar).

Resto de la mañana, hasta la hora de comer, dedicado a la lectura y a la música. Para ir liberando tensiones por esa válvula que se llama fin de semana.

Algo que va ligado también a estos reparadores fines de semana, en los que las prisas pierden sentido y no tienen razón alguna de ser, es la inevitable siesta después de comer. Esa siesta tan nuestra, que gente de otras partes del mundo nos envidia y que tratan de importar (a ver si así mejoramos la balanza de pagos), tiene aceptación a cualquier edad.

Cuando somos bebés nuestras madres nos acuestan para que hagamos la siesta después de comer; cuando crecemos un poco, ya en la infancia, ya no nos acuestan pero nos envían a la habitación para que hagamos la siestas, sobre todo en verano y con la clara intención de estar ellas tranquilas durante un rato y aprovechar para, también, echar una cabezadita.

Ya de jóvenes, en edad de salir los viernes por la noche hasta las tantas, se agradece tener la posibilidad de sestear después de comer Y si llegamos a la gente mayor, echarse la siesta es inevitable. El cuerpo se resiste a no darse un sueñecito ligero pero reparador justo después de comer.

Cuánto tenemos que agradecerle a quien invento el sofá, que nos ofreció un nuevo sitio para, frente al televisor que trata infructuosamente de ahogar los ronquidos, practicar el noble ejercicio de la siesta.

Título de la fotografía: Siesta una tarde de primavera.

3 comentarios:

  1. Has captado el momento siesta a la perfección. Anda que no está a gusto! Yo al respecto sólo puedo decir una cosa... cuanto las echo de menos!

    Un abrazo Andrés.

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  2. Y que no falte ... yo despues del trabajo ..he de hacer minimo media hora...sino no seria persona el resto del dia...esto es lo que tiene levantarse a las 5 de la madrugada....por lo tanto, bienvenida señora siesta, y pongase comoda por que la tarde es larga y no tengo prisas...un abrazo andres y buena semana.

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  3. Mi querido amigo, si es que no puede ser contigo, ¿Como no te van a asignar tareas si das tantas pistas de lo ocioso que pensabas estar? Pues lógico, mi amiga como buena esposa lo hizo para que no te aburrieses.
    Que pedazo de siesta que se esta dando el nano en mi sofá.

    Besos castos

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