lunes, 16 de abril de 2012

Día 170/365


Quién que haya leído una muy conocida obra literaria sobre las catedrales, su construcción y significado, no siente admiración por quienes fueron capaces de levantarlas con unos medios muy precarios y sin ningún tipo de formación, sólo la adquirida por la experiencia. Quién, sin haber leído obra alguna al respecto, no siente idéntica admiración ante semejantes obras arquitectónicas.

A mí puedo asegurar que me dejan con la boca abierta y no sólo cuando tengo que levantar la cabeza para alcanzar con la mirada su punto más alto. Me parece increíble que esas construcciones las hicieran en aquella época por hombres que no disponían de más herramientas que sus propias manos, cuerdas y poleas, andamios y, sobre todo, una gran imaginación y sabiduría para encontrar soluciones a los problemas que seguro surgirían continuamente.

Pero esa admiración no es sólo por quienes construyeron las catedrales, también por aquellos que convirtieron las iglesias en seña de identidad de todos y cada uno de nuestros pueblos. Por pequeño que sea no creo que exista pueblo que no tenga su iglesia, sea del estilo que sea, obra igualmente de hombres de muy limitados conocimientos pero con gran habilidad.

Creo que en pocos lugares encontraremos tantos lugares de culto como aquí, pero no es de extrañar teniendo en consideración que somos la reserva moral de Occidente, que aquí la religión siempre ha ocupado, ocupa todavía, un espacio muy importante en la sociedad.

Título de la fotografía: Pilar.

6 comentarios:

  1. Realmente merecen admiración quienes trabajaban de ese modo y con aquellas carencias.
    Solo la fe y el entusiasmo podían hacer posible semejante alarde de ilusión.
    Un abrazo

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  2. Tienes toda la razón....ni las mejores tecnologias actuales se le asemejan...son verdaderas joyas y simbolicamente se supone que han de unir a las masas...por lo tanto coincido en lo que dices....la toma es excelente...de epoca...saludos andres.

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  3. Buen detalle, me gusta el encuadre. El procesado, acorde al tema, buenísimo.

    Un abrazo.

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  4. No he leído la obra de Follet, pero mi corazón ateo se sobrecoge ante la grandiosidad de muchas de ellas.

    Un pilar que muestra una gran fortaleza, y que parece aguantar lo que le echen.

    Un abrazo

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  5. Siempre que veo este tipo de imágenes me viene a la mente la novela de "el alma de las piedras".
    El valor de la piedra y de quien las tallas es atemporal y duradera.
    Estupendo el procesado del BN.
    Un abrazo.

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  6. Yo no leí la obra de Follet, pero sin embargo si que vi la, a mi modo de ver, fantástica serie que pusieron no hace mucho y realmente era asombroso ver como levantaban semejantes joyas de la arquitectura, sin otra valoración que esa, la del crear de la nada algo tan grandioso.
    Buena foto para ilustrar el pensamiento de hoy.
    Un abrazo.

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