lunes, 9 de abril de 2012

Día 164/365


Y aún siendo lunes, hoy aquí hemos disfrutado de otro día más de fiesta, del segundo día de Pascua. Y puedo asegurar que lo hemos disfrutado todo lo que hemos podido.

Hoy hemos decidido pasar el día junto a la costa, así que nos hemos marchado a Xàbia, donde había un mercado más o menos medieval que hemos recorrido tranquilamente. Había puestos que atraían de forma inmediata por distintas razones; unos por su colorido, otros por los aromas que se respiraban al llegar junto a ellos, otros por el material expuesto. Y como los mercados son para comprar (hay que mover el dinero para intentar atenuar la crisis que nos azota) pues eso hemos hecho.

Había un puesto de venta de quesos de Menorca en el que hemos comprado pues justo lo que vendían, quesos semicurados y curados, una delicia para el paladar.

Justo enfrente un puesto de venta de embutidos de Girona, con butifarra catalana, fuet, sobrasadas, butifarra con setas; después de probar algunas de las delicatessen nos hemos decidido por el fuet y la butifarra con setas.

Ya llevamos dos compras y apenas estamos en la entrada del mercado cuando a nuestro apéndice nasal llega el inigualable, el maravilloso aroma de las especias. Nos dirigimos hacia el puesto del que emanaban semejante reclamos olfativos y contemplamos toda clase de especias. Azafrán, canela, chimi churri, pimienta de distintas variedades, pimentón, clavo y otras muchas especias compiten entre ellas por atraer nuestra atención. Comparten espacio con múltiples variedades de té y otras hierbas para infusiones. Y claro, no podemos resistirnos y aquí también contribuimos a la recuperación económica vía distintas compras.

Nos adentramos por las callejuelas a lo largo de las cuales se van distribuyendo los puestos y de nuevo  asaltan nuestro olfato nuevos aromas, en esta ocasión el del jazmín. Un puesto de venta de ambientadores artesanos que atiende una simpática vendedora con la que entablamos conversación y a quien, a la postre, terminamos comprando algunos de los ambientadores que ofrece. Yo me hubiera quedado allí disfrutando de los increíbles aromas que desprendían todos y cada uno de los artículos, pero no era ese el plan.

Pensando ya que si continuábamos a ese ritmo terminaríamos pudiendo abrir nuestro propio puesto de venta de artículos variados, abandonamos el mercadillo para irnos a Calp. El puerto pesquero y los restaurantes que hay en esa zona han sido nuestro destino. Cada uno de los restaurantes tiene montado, en el exterior y a la vista de los posibles clientes, un mostrador con distintas bandejas llenas de marisco de la zona -gambas, carabineros, navajas, bogavante, cigalas, langostas y otras muchas variedades- en una amplísima oferta de mariscadas a distintos precios.

¿Alguien adivina qué ha pasado?, ¿dónde hemos comido? Efectivamente hemos terminado comiendo allí, disfrutando de una estupenda comida a base de deliciosos frutos del Mare Nostrum.

Título de la fotografía: Especias.

3 comentarios:

  1. Bueno, amigo Andrés, pues ya veo que te lo ha pasado estupendamente y que te lo vas a pasar mejor aún cuando vayas saboreando las compras.
    Me encantan los mercadillos y me tengo que poner un topè porqué si no...
    Me gusta ese colorido de la imagen. Espero que disfrutes.
    Un abrazo

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  2. Que surtido de colores. Y que popurrí de olores habrás sentido. Veo que ha sido una buena salida dándole placer al olfato y al gusto.

    Un saludo.

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  3. Color, textures i més color!!!
    Molt bona!
    Quina mariscada...igual qualsevol dia ens creuem per Calp...jo et diré un lloc on menjar marisc bò...
    Una abraçada!

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