viernes, 6 de abril de 2012

Día 161/365



Viernes Santo. Como anoche me acostaba pasadas las 3 de la madrugada esta mañana, como no podía ser de otro modo, no me he podido levantar para ir a ver la subida al calvario; pero sí he tenido tiempo, cuando me he levantado, para desayunar tranquilamente antes de ir a ver cómo bajaban del calvario. Así que he buscado un lugar con buena visibilidad y allí que me he plantado a ver pasar las distintas cofradías.

Allí he podido observar las distintas reacciones que actos como estos provocan en las personas, tanto en los que participan de forma activa, por formar parte de alguna cofradía, como quienes se limitan a contemplar las procesiones. Para unos son motivo de emoción, les embarga un sentimiento profundamente religioso, al menos estos días, y para otros no dejan de ser una especie de desfile de disfraces donde todos se ponen el mismo disfraz.

Y ahora me voy a ver la procesión del Viernes Santo. Me he quedado solo en casa para publicar esta entrada y me están esperando donde vamos a ver la más impresionante de las procesiones de la semana santa olivense.

Título de la fotografía: La mirada.

4 comentarios:

  1. Dos miradas. La del penitente agobiado por el peso de la cruz y la del observador que mira con una mezcla de indiferencia y al mismo tiempo de emoción.
    Una buena captura.
    Un abrazo

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  2. Brillante composición que divide el cuadro en dos mundos tan alejados y tan cercanos al mismo tiempo, excelente juego de miradas, una imagen que transmite mucho, un estupendo documento costumbrista.

    Felicidades.

    Un abrazo.

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  3. Genial, qué bien la has visto. De las mejores que he visto sobre la Semana Santa.

    Enhorabuena.

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  4. Muy buena, Andrés. Un momento muy bien captado, y con una composición acertadísima.
    Un saludo

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