viernes, 24 de febrero de 2012

Día 119/365


Llega el viernes, termina (para algunos) la semana laboral y empieza el fin de semana. Nada que hacer durante los dos próximos días, excepto aquello que en cada momento apetezca.

Hoy he salido ha hacer fotos bastante tarde y he aprovechado para sacar a pasear a la perra, ya que mi mujer, que normalmente se ocupa de este menester, hoy estaba ocupada en otras tareas. Se me ha ocurrido experimentar, bueno quizá no sea esa la palabra. Cuando salgo cada día a hacer la foto la gente se da cuenta enseguida de qué estoy haciendo porque me ven con la cámara en la mano (si es que se fijan en todos los detalles y nada les pasa desapercibido) y no parece en absoluto satisfecha cuando ven que apunto en su dirección, así que me he dejado la cámara en casa y he salido con el teléfono a ver qué podía hacer.

Teniendo claro desde el principio que la calidad que puede ofrecer la cámara del teléfono, por muchos 8 mpx que tenga, no será la que se obtiene con la cámara fotográfica, se trata de sacarle el máximo partido. Y para mí ese máximo partido era tratar de pasar desapercibido, así que me he puesto los auriculares como si estuviese escuchando música, escena habitual en todas partes, y con el teléfono en la mano me he dedicado a sacar fotografías de la gente con la que iba cruzándome.

Ninguna de las personas que me han visto con los auriculares puestos en los oídos y el teléfono en la mano, parado a pocos metros de ellas, ha dado señales de sospechar que les estaba haciendo fotos, así que se comportaban con total normalidad y seguían a lo suyo.

Si bien es cierto que las posibilidades de hacer fotografía callejera, lo que denominados robados, se multiplican de una forma asombrosa, no es menos cierto que los resultados obtenidos, a nivel de calidad de la imagen, no son, en absoluto, los que se podrían conseguir con cualquier cámara fotográfica. El ruido que aparece en la fotografía es considerable, sobre todo si se tiene que recurrir a un valor ISO alto, como he tenido que hacer yo, dada la pobre iluminación de la zona por la que he estado paseando. Si añadimos que  sostenía el teléfono con una sola mano y que en la otra llevaba la correa de la perra, que a su vez se iba moviendo para olisquear cuanto salía a nuestro paso, pues ya se va haciendo uno idea de lo que puede conseguir.

Ese ruido, que de algún modo recuerda el grano de la película fotográfica rápida, toma protagonismo en las fotografías, y los resultados de algún modo me recuerdan a los que se conseguía con aquellas películas fotográficas de 400 ISO, incluso forzada en algunas ocasiones. Se desdibujan las imágenes, se acrecientan las sombras y el contraste entre estas y las luces. El resultado satisface o no dependiendo de los gustos particulares de cada uno.

Título de la fotografía: De charla dando un paseo.

2 comentarios:

  1. Bueno, bueno, pues me parece muy interesante tu modo de lograr esta imagen.
    Es cierto que el ruido es bastante "ruidoso" pero aún así tiene su interés.
    Un abrazo y buen finde.

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  2. No deja de ser un instante irrepetible. Es una fotografía.
    La calidad siempre es subjetiva y sigue unos patrones determinados por el momento.La sociedad a veces es demasiado exigente cuando la realidad se ve superada.
    Un abrazo

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