jueves, 16 de febrero de 2012

Día 111/365


Hoy no tengo intención de ponerme trascendente; me he dado cuenta de que estos últimos días mi estado de ánimo es un tanto sombrío y que no me prodigo repartiendo sonrisas. Imagino que será por el trabajo o por otras distintas circunstancias relacionadas también con mis relaciones laborales.

Así que mejor hablar de cuestiones baladíes... No se me ocurre ninguna, creo que sería un mal tertuliano en cualquiera de los numerosos programas televisivos que sólo se ocupan del famoseo; no conozco ni reconozco a prácticamente ninguno de los personajillos de los que se hablan, aunque lo cierto es que no sé de qué ni de quienes se habla en esos programas porque puedo decir, con total franqueza, que nunca, repito nunca, los he seguido. En alguna ocasión haciendo zapping he escuchado parte de la intervención de alguno de los periodistas que suelen participar en sus debates, pero antes de cinco minutos me he visto en la necesidad de cambiar de canal porque no puedo soportar las arcadas que me provocan.

No hace muchos días, durante el descanso para el almuerzo, comentaban algunas de mis compañeras de trabajo las incidencias de Gran Hermano; las escuchaba sin entender cómo pueden seguir programas como esos, pero resulta que van, según me comentaron, por la decimotercera edición. Cuando les dije que no había visto ninguna edición, ni tan sólo 5 minutos de ellas, alguna me miró como si de repente me hubiera vuelto de color verde, tuviera una trompeta por nariz, plumas en lugar de pelo, en fin, como si fuera un extraterrestre. Y es que no puedo entender qué interés puede tener observar que hace un grupo de personas, que no se conoce de nada, encerradas en una casa durante no sé cuanto tiempo, lo que termina provocando malos rollos entre unos y escarceos amorosos entre otros. Todo sea por salir luego en los platós de televisión, hacerse famoso y ganarse un dinerillo que les permita vivir sin tener que trabajar demasiado (o más bien nada).

En fin, que en muchas ocasiones me quedo callado y sólo puedo escuchar, antes de desconectar, porque no tengo ni idea de qué habla la gente; sólo oigo que si alguien se tiene que volver a operar el pecho porque lleva unas prótesis de esas que se rompen, que si Belén Esteban por aquí, que si una tal Jorge Javier ha dicho no sé qué, que si Carmele y Kiko se han peleado,... ¡si es que conocen a todo el mundo!

En fin, que parece ser que algunas cadenas de televisión se han convertido en un escaparate de descalificaciones, chabacanería y otras hierbas de difícil calificación (bodrios se queda corto). ¿Cómo pueden proliferar tanto este tipo de programas? Y que no me digan que es por evadirse de la realidad, por distraerse y no pensar en las dificultades del día a día; para eso no es necesario escarbar en la basura de los demás.

Título de la fotografía: La flecha marca el camino.

6 comentarios:

  1. Nada ánimos decaídos ya te estás marcando direcciones positivas.
    Estupendo encuadre, diagonal y composición.
    Animo y buena jornada.
    Un saludo.

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  2. Jamás he visto un programa de esos. Si acaso me detengo un momento para ver las "importantes" opiniones sobre la realidad social que expresan estos periodistas del famoseo pero, jamas logros pillar un comentario sobre la crisis, sobre el aborto, sobre la iglesia, sobre el hambre...
    Es una lastima que tengan tanto "tirón" como parece que tienen.
    Bueno, habrá que saltarse las reglas y caminar en otra dirección.
    No hagamos caso de la flecha.
    Un abrazo

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  3. Líneas, marcas, diagonales, símbolos, vivimos rodeados de señales.

    Un abrazo y buen fin de semana.

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  4. Estado de ánimo sombrío ??? perdón, me he equivocado de bloggero... Andrés???.. Segueix aquesta fletxa que et demana t'allunyes de qui et parla de GH 12+1, i ànims chiputi ¡¡¡

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  5. Dinámica, bien compuesta, con mucha fuerza y con un procesado que le viene muy bien, enhorabuena.

    Un abrazo.

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