martes, 17 de enero de 2012

Día 81/365


Seguimos con la lluvia y el viento durante la mañana pero, ya por la tarde, ha habido algún momento en que se han tomado un descanso y que yo he aprovechado para salir de casa.

Sin tener una idea clara de adonde ir he empezado a vagabundear por la zona del paseo y aledaños, parándome a  observar los charcos y los reflejos que mostraban, las calles mojadas y los reflejos (otra vez), las señales de tráfico pintadas en el suelo, las hojas caídas sobre el suelo mojado, para que quede claro de una vez: iba mirando fijamente al suelo y aunque hubiera aparecido ante mis ojos el visitante que el pasado domingo tuvo la suerte de fotografiar Minimal ni me hubiera enterado.

Tampoco se ha presentado ninguna oportunidad de fotografiar la consabida silueta de algún viandante provisto de paraguas recortándose bajo la lluvia ni nada por el estilo, sólo alguna señora que aprovechaba que en ese momento no llovía para sacar al perro a pasear y algo más. En fín, que parecía que la tarde no me sería muy propicia y que la inspiración me había abandonado, disuelta por efecto de la lluvia de anoche.

Pero de repente me cruzo con uno de los numerosos vendedores de rosas que van de bar en bar ofreciendo su mercancía y que se desplazan en bicicleta. La aparición ha sido tan súbita y yo iba tan descuidado que ni tiempo he tenido de darme cuenta que había perdido una oportunidad de oro para hacer la fotografía que iba buscando.

Bueno, otra vez será porque me los cruzo con relativa frecuencia. No obstante, me pongo a pensar en el tema de las bicicletas y llego a la conclusión de que la inmensa mayoría de la gente a la que conozco sólo la utiliza para hacer deporte y por eso tienen bicicletas de montaña o de carreras, no de paseo. Sólo estos vendedores de rosas, algunos pocos inmigrantes y los jubilados extranjeros que pasan el invierno acampados con su caravana en alguno de los campings cercanos hacen de la bicicleta su habitual medio de transporte.

Hace unos años, bastantes, si te dejabas la bicicleta en la calle para entrar a comprar en alguna tienda no pasaba nada, es decir, que no aprovechaban el momento para birlártela; pero eso ahora no sucede, has de dejar la bicicleta atada y bien atada a un árbol, reja, señal de tráfico o alguno de los lugares habilitados al efecto y que cuentan con soportes -de diseño- para este menester porque, de no hacerlo así, te arriesgas a no encontrarla cuando salgas de nuevo a la calle.

Qué diferencia con lo que sucede en otros países, por ejemplo en Dinamarca. Cuando hace un par de años, camino de Cabo Norte (Noruega), paramos en Copenhague me quedé muy sorprendido ante la cantidad de bicicletas que había; la mayoría de la gente va de un lugar a otro pedaleando y no tienen ningún problema en dejar la bicicleta sin atar en la calle. El aparcamiento de la estación de tren estaba literalmente abarrotado de centenares de bicicletas, una junto a la otra, en ordenadas filas. Con los años he ido entendiendo porqué dicen que Spain is different.

Título de la fotografía: Parking reservado.

4 comentarios:

  1. Sr. Cardona, no me cabe la menor duda; la lluvia ejerce sobre su subconsciente un poder de inspiración digno de elogio.
    Vamos que le caen a usted cuatro gotas de nada y se larga una foto genial y con un procesado de alucinar.
    Espero que pronto descargue por aquí un chaparrón por ver si estoy en su caso.
    Un abrazo, amigo

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  2. I tant distints que som...
    Gràcies per aquesta joia...m'encisa la foto!
    Una abraçada.

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  3. Jajaja Andrés, eso se avisa hombre, haces una referencia a mi trabajo y yo casi ni me entero, joer, ya sabes que no suelo los textos excepto los que hacen una breve introducción a la imagen.

    En cualquier caso te agradezco que me hayas citado, pero especialmente te agradezco que compartas tu trabajo con imágenes como esta, donde las formas, los reflejos el procesado y demás son una maravilla.

    Enhorabuena y adelante, tu progresión está siendo realmente fantástica.

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  4. Buen detalle y magnífico procesado.

    Enhorabuena.

    Un abrazo.

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