domingo, 15 de enero de 2012

Día 79/365


Domingo. Sol. Asfalto y moto. Mar y montaña. Curvas y rectas. Líneas continuas y discontinuas. ¿Has adivinado qué me ha ocupado la mañana de hoy? Pues sí, la acostumbrada salida en moto con los amigos. El principal tema de conversación de esta mañana ha sido la concentración Pingüinos, a la que este año no he acudido por distintas y variadas razones con cuya exposición no quiero rayaros. Normalmente hubiéramos salido el viernes hacia las 7 de la mañana para llegar a Puente Duero a la hora de comer, sin agobios ni excesos de velocidad y con las consabidas paradas para almorzar y repostar; Disfrutado el resto del viernes hasta las tantas de la madrugada, para seguir el sábado hasta una hora prudencial porque el domingo es la vuelta a casa y son muchos kilómetros por delante con el cansancio acumulado estos días de mucha juerga y poco descanso. Pero este año sólo ha sido eso, un tema de conversación durante un almuerzo; de haber ido se hubiera convertido en tema recurrente para rememorar momentos, comentar anécdotas y poner los dientes largos a quien nunca ha acudido a semejante concentración motera.

De todos modos estoy pensando que sí será un tema recurrente, ya que algunos de los que habitualmente salen sí ha ido a la concentración, así que imagino que querrán provocarnos dentera a los que este año no hemos ido. Será cuestión de armarse de paciencia y, llegado el caso, poner encima de la mesa el número de veces que cada uno ha vivido la experiencia y ahí gano yo por goleada.

Reintegrado en su personalidad de peatón, uno va dando un paseo, abstraído en su propio mundo, y en un momento dado agacha la mirada y sus ojos se encuentran con una linea que alcanza el horizonte, que marca el camino, que es frontera entre dos mundos distintos, enfrentados, de la que surgen nuevas líneas que, a su vez, dividen uno de esos mundos en partes contrastadas, de distinto color pero de un mismo material, iguales en su esencia pero enfrentados; blanco uno, negro el otro, así una y otra vez, repetidos hasta donde alcanza la vista, sin contacto entre ellos, separados por esas líneas que alguien ha trazado.

La mirada sigue la línea y los pasos la mirada, sin considerar en cual de los mundos se apoya, porque todos ellos le ofrecen la misma base, idéntico apoyo, porque a pesar de sus diferencias estéticas, de presencia, prima la igualdad en su esencia.

Título de la fotografía: \/\/\/\/\/\.

4 comentarios:

  1. Un encuadre de verdadero lujo.
    Las buenas lecturas es lo que tiene que ponen en marcha muchas cualidades innatas pero olvidadas por falta de práctica diaria.
    Hay que aprender a ver.
    Un abrazo .
    PD: El libro es un verdadero descubrimiento.

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    Respuestas
    1. Me alegra que te guste el libro. Después de saber que el compañero Alfredo Oliva quedó decepcionado con el libro, me tenía un poco preocupado la posibilidad de que tampoco satisficiera tus expectativas.

      Yo sigo con su atenta lectura, ya que son muchos los aspectos que pone de relieve que me resultan fascinantes.

      Un abrazo.

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  2. Genial el encuadre y las formas, unas líneas y figuras que se pierden en el horizonte.

    Enhorabuena por la foto.

    Una brazo.

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  3. Increíble la perspectiva!!!

    M'agrada molt esta foto Andrés!!!

    Ja em dirás com has fet per a que encaixe tot tant be!!!

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