viernes, 13 de enero de 2012

Día 77/365


Qué duda cabe de que los mercadillos son un lugar donde puede obtenerse infinidad de fotografías, ya sea de los vendedores, los compradores, los curiosos, los puestos de venta, el género o de cualquier otra cosa que se pueda cruzar ante nuestros ojos.

Hoy he estado explorando el mercadillo que cada viernes se organiza en mi ciudad. Me he levantado pronto para poder evitar las aglomeraciones de gente y, sobre todo, poder ver los puestos todavía con el género organizado y preparado para atraer a los posibles clientes.

Muchos de los vendedores observan con cierto resquemor a alguien que, como yo, llega hasta su puesto armado con una cámara fotográfica y se pone a hacer fotos de no saben exactamente qué ni para qué. Su actitud es de clara preocupación cuando no de hostilidad; lo primero que les viene a la cabeza es que puedas ser un inspector de sanidad o alguien que quiere denunciarles por no saben qué motivo.

Pero esa prevención va poco a poco desapareciendo en cuando te acercas y entablas conversación, mostrando tu interés por algo de lo que allí tiene a la venta y le haces ver qué sólo eres un aficionado a la fotografía que está pasando el rato. Su actitud, en ese momento, cambia y pasa de la inquietud al escepticismo, pues empiezan a dudar de tu salud mental, al tiempo que se muestra más distendido y sigue con su trabajo, que es vender. Al menos esto es así en algunos casos; otros, a pesar de tus intentos, siguen sin confiarse y su actitud te hace ver que es mejor evitar que tu objetivo apunte en su dirección.

Los puestos frutas y verduras son los que, por presentar mayor colorido, resultan más atrayentes. También la disposición del género, perfectamente organizado en esos primeros momentos de apertura, atrae inmediatamente la atención y nos lleva a componer y fotografiar rápidamente, sin más consideración que la puramente estética.

Muchas han sido las fotografías que he hecho de los vendedores atendiendo a sus clientes, a los clientes haciendo sus pedidos y recogiéndolos, a ambos en amigable charla y en el doloroso momento, al menos para el cliente, de pagar. A unos recogiendo la pasta y a otros soltando la mosca, pero todos mirando el euro.

En un puesto de salazones me he encontrado con una vendedora con pocos clientes a esa hora de la mañana y muchas ganas de charlar, así que nada como una conversación con estas personas que viven cada día en contacto con la gente de a pié, que oyen y saben de los problemas que acucian a quienes acuden a los mercados en los que diariamente se ganan el sustento, para tomar el pulso a ese pueblo del que formamos parte. Ha quedado claro que la situación económica es muy complicada para infinidad de familias y el descontento que todos muestran con la clase política, sin distinción de colores.

Pues en ese puesto me he encontrado con el bodegón que protagoniza la entrada de hoy. Esa caja de sardinas, ese tocino salado, los bacalaos secos, me han transportado durante un momento a mi infancia y me han hecho recordar una tienda de salazones a la que todo el pueblo iba a comprar, justo al lado del mercado municipal, a pocos metros de donde me encontraba, y al mismo tiempo revivir las sensaciones y olores que al entrar allí se percibían.

Título de la fotografía: Naturaleza seca, salada y enlatada.

4 comentarios:

  1. Bien vista, me gustan las formas en la composición de este encontrado bodegón. :-)

    Un abrazo.

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  2. Ostresssss, la imatge em porta records, sabors, olors. Unes sardines, uns capellans...
    Bona feina has fet guanyan-te la confiança dels venedors. Eixe tipus de treball de moment no em veig fent-ho.
    M'agrada la toma en B/N.

    Un abraç

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  3. Excelente bodegón Andrés. Me gusta el contraste de curvas y rectas, la disposición del genero y el buen procesado.
    Un abrazo

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  4. Cómo me suena esta imagen...además de ser una preciosidad, es algo que habitualmente suelo ver...me gustan los mercadillos, las personas que los pueblan...
    Entiendo perfectamente lo que explicas, lo mejor, siempre lo hago es establecer un contacto con la persona que regenta un puesto, luego, suelo pedir permiso para fotografiar...lo que pasa es que no me puedo resistir a comprar algo en señal de agradecimiento.
    Me fascina tu fotografía, buenos momentos...
    Nunca he puesto en mi blog una de las fotos que hago por los mercados...igual me animo...
    Gracias por este blog amigo!
    Buen fin de semana!

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