jueves, 12 de enero de 2012

Día 76/365


Pensaba hoy, mirando un muñeco de madera de esos articulados que venden en las tiendas de manualidades y que frecuentemente se utilizan como modelo para dibujo, cómo ha cambiado mi perspectiva para esta historia de la foto diaria durante un año. Este muñeco lo compré al inicio de este periplo fotográfico pensando en que me serviría como modelo, como motivo, para las ocasiones en que no se me ocurriera qué fotografiar, ocasiones que preveía serían frecuentes, o cuando no pudiera o no me apeteciera salir a la calle a buscar qué fotografiar.

Llevamos, con la de hoy, 76 fotografías y todavía no ha hecho acto de presencia en ninguna. Lo tengo sobre la mesa, justo al lado del ordenador, y todas las semanas adopta una postura nueva. Ya ha hecho de policía dirigiendo el tráfico, ha hecho cortes de manga, le han atracado y se ha quedado con las manos arriba, se ha llevado las manos a la cabeza, me ha señalado acusador por no hacerle caso, todas estas y algunas más y aún le quedan muchísimas, innumerables, por adoptar, pero todavía no ha hecho de modelo, no ha cumplido con la función para la que lo compré.

Pensaba al iniciar este camino, no sin razón, que sería muy difícil, casi imposible, encontrar un motivo fotográfico para cada una de las fotos diarias que tenía proyectado hacer, pero la realidad me ha superado, afortunadamente, y cada día he tenido la oportunidad de darme de bruces con imágenes que me han impulsado a apretar el botón de la cámara, con imágenes que he ido descubriendo con relativa mayor facilidad conforme he ido modificando mi forma de ver. Como ya he citado anteriormente, "No es lo que vemos sino cómo lo vemos". Qué gran verdad, qué ciegos estamos, en la mayoría de las ocasiones y por los motivos que sea, a la belleza del mundo que nos rodea.

Hoy, unas simples ramas de unos igualmente simples árboles, plantados en la zona de dunas de nuestra playa, acariciadas por el sol del atardecer que las hacía destacar contra el azul del cielo, me han parecido de una belleza como nunca antes había apreciado. Unos árboles que, acostumbrados a luchar contra las inclemencias del tiempo, la humedad y salobre del mar, se resisten a desvestirse por completo sucumbiendo a los rigores del invierno y que nos ofrecen la oportunidad de pararnos a contemplarlos, de sentarnos a disfrutar de su compañía y del rumor de las olas al romper en la orilla que llega hasta nosotros.

Título de la fotografía: Árboles al atardecer.

3 comentarios:

  1. Así es, tal y como lo cuentas. Uno piensa en lo difícil que es encontrar algo que llevarse a la tarjeta SD y sin embargo, con el tiempo, la practica y un entusiasmo que nace de dentro y se amplia cada momento, al final se descubre que todo es en realidad fotografiable..
    Me gustan tus textos, como describes los sentimientos, los hallazgos personales y me gustan tus fotos y tu manera de vivir este asunto de la fotografía.
    Hoy me he comprado el libro y he comenzado a leerlo. Es realmente alucinante el modo de enseñar fotografía de este tipo. Sabe como entusiasmar y hacerte sentir un hombre y un fotógrafo sin complejos.
    Es genial.
    Un abrazo y gracias por abrirme los ojos a esta lectura.

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  2. Tu talento va más allá de la fotografía, sabes hacer mucho y bien...aunque la fotografía de hoy, para mi es pura delicia...me encanta, lo sabes.
    Un abrazo.

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  3. Estupenda imagen, sugerente y evocadora me la imagino en color y creo que también me gustaría.

    El resultado final me recuerda a la fotografía infrarroja que tanto me hab´´ia gustado practicar en otras épocas.

    Felicidades.

    Un abrazo.

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