martes, 10 de enero de 2012

Día 74/365


Llevo unos días con la lectura de uno de los libros de fotografía que me han regalado estas Navidades. En concreto con el titulado Fotografía creativa. La poesía de la imagen, de Chris Orwig.

Frecuentemente me encuentro con párrafos que me hacen detener la lectura para analizar lo que acabo de leer y vuelvo atrás para releerlo. Hay momentos en que más que un libro de fotografía parece un libro de esos de autoayuda, lleno de citas trascendentales que, en teoría, deberían de cambiar nuestra visión del mundo. Y lo cierto es que esas citas, en el contexto en que se hacen, realmente parecen estar afectando cómo interpreto la fotografía.

El libro es, en mi opinión, muy interesante. Apenas llevo leídas 95 páginas de las 355 que tiene el libro, y hasta ahora el contenido no ha hecho referencia alguna a la técnica, sino más bien se ha referido a cómo y qué vemos. Hay una cita, "No es lo que vemos, sino cómo lo vemos", que me tuvo durante un rato pensando si realmente era así; la conclusión fue que se ajusta perfectamente a la realidad.

Quiero copiar un extracto que me ha interesado especialmente, dada la evolución del proyecto fotográfico en que estoy inmerso: Aún sin sacar fotos, llevar una cámara mejora la vida. Le da una excusa para detenerse, mirar, preguntar, hablar y prestar atención. Seguimos los pasos de grandes fotógrafos como Henri Cartier-Bresson, quien dijo: "Para mí, una cámara es un cuaderno de bocetos". Nos permite tomar notas, garabatear observaciones y profundizar en lo que sabemos y en lo que recordaremos más tarde.

Aunque parezca que llevar una cámara hace que todo el mundo se transforme ante nuestros ojos, se está produciendo algo mucho más profundo. El cambio no ocurre en el mundo, está sucediendo dentro de usted.

Si quiere aprender a ver, lleve su cámara allí donde vaya durante un tiempo. Por ejemplo, empiece intentándolo una semana. Cuando se vaya a dormir, colóquela en la mesita de noche. Por la mañana, llévela cuando vaya a desayunar. Vaya con ella al trabajo, a pasear. Su presencia le abrirá los ojos.

Componga, encuadre, pulse el obturador y saque fotografías de su vida cotidiana. Deje que la cámara sea parte de esa corriente. Sea generoso con lo que vea. Tiene que ver con reflexionar, aumentar la conciencia, combinar la mente y la vista. Y, en último lugar, aprender a ver está relacionado con vivir una vida más llena y maravillosa.

Cada vez que salgo con la cámara y paso por delante de este balcón me detengo a observarlo. En realidad son tres los balcones de la fachada de la casa, y los tres cuentan con el mismo motivo, si bien el del centro es más señorial, de mayor tamaño y distinta forma. Pues los he fotografiado con todos los objetivos que tengo, con distintas longitudes focales, pero siempre desde el mismo sitio porque no hay posibilidad de variar el punto de vista, necesariamente tiene que ser desde el nivel de la calle porque enfrente hay una iglesia y no tiene ventanas abiertas a esa calle, y las casas de enfrente ofrecen una vista lateral.

No sé qué es lo que tienen pero siempre atraen mi atención. Creo que realmente paso por esa calle con la intención de volver a contemplarlos. No sé por qué pero el rostro que representan, el estado de conservación en que se encuentran, me atraen y, al tiempo, hacen surgir en mí ciertas inquietudes.

Aún no he dado con la imagen que persigo, imagino que será porque todavía no los he visto y estudiado lo suficiente, porque no he reflexionado bastante y, sobre todo, porque todavía no he desarrollado esa visión que pretendo conseguir, pero hasta alcanzar las 365 fotografías que son la meta de mi proyecto me quedan todavía bastantes; espero poder entonces volver a contemplar los balcones y dar con la imagen que me veo en mi interior pero que todavía no consigo plasmar en una fotografía.

Título de la fotografía: El balcón de la calle de la Iglesia.

4 comentarios:

  1. Dímelo amíq ue estoy tan loco que me paso los días fotografiando paredes.

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  2. Bueno pues ahí va mi comentario.
    Me parece interesante, muy interesante esa actitud que describes a la hora de mirar lo que vemos, o mejor dicho, como lo vemos. Tu capacidad para el análisis no suele ser muy común y menos tratándose de hacer fotos.Me parece que eres una persona a la que le gusta profundizar en lo que hace, en lo que estudia, en lo que lee. En todo aquello que emprende.
    Personalmente valoro enormemente esta manera de vivir todo aquello que nos rodea y que nos interesa.
    Apunto el titulo del libro para ver si lo encuentro en alguna biblioteca y si no pues comprarlo próximamente.
    Gracias por la reflexión y por la propuesta de lectura.
    En cuanto a la foto me parece genial y me gusta ese intento de lograr lo que aún no has visto pero, que sabes que está ahí.
    Me gusta el blanco y negro aunque tal vez yo le hubiera iluminado un poco las sombras.
    Un abrazo

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  3. Prueba a distintas horas, días o meses, ya sabes que la luz/clima, influye en la toma.

    Un abrazo y bienvenido al mundo de los que vamos siempre con una cámara encima, jeje.

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  4. Completamente de acuerdo. A los que nos gusta la fotografía yo creo que tenemos más acostumbrada la mirada que otras personas. Somos capaces de ver algo más allá de lo que a golpe de vista pueden ver otras personas. No siempre lo conseguimos pero creo que es una ventaja que tenemos. Unos consiguen mucho más que otros. Unos nacen con algo dentro que les cuesta menos, otros tenemos que seguir día a día educando nuestra mirada e intentando ver lo que otros consiguen.
    Un abrazo Andrés.

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