miércoles, 30 de noviembre de 2011

Día 33/365


Esta tarde me he encontrado con una estampa curiosa, y es que por ahí hay toda clase de gente y gente para todo.

Anteayer, mientras paseaba y tomaba fotografías, me encontré con algunos objetos que fotografié pero que no cumplieron con mis expectativas cuando volqué las fotos en el ordenador, principalmente porque salieron movidas al haber ya muy poca luz cuando las hice (y que mi pulso ya no es el que era hace unos años). Así que he vuelto sobre mis pasos para repetir algunas de aquellas fotografías y explorar otras posibles.

Pues en esto andaba cuando me he encontrado con una compañera del trabajo que paseaba a su hija recién nacida (apenas un par de meses), acompañada de su perra. La conversación ha girado, como no podía ser de otro modo, de nuestros respectivos perros, de algunas de las fotografías que había visto ella de este blog y de otras cuestiones relacionadas con la reciente construcción de algunos edificios públicos. Este último tema de conversación ha salido al estar justo andando junto a uno de estos edificios, el protagonista de la foto de hoy, y al llegar frente a su puerta de acceso nos hemos encontrado con dos muchachos que cámara réflex en mano, mochila a la espalda y trípode plantado en el suelo, estaban haciendo fotografías de este mismo edificio. Claro, al aparecer nosotros han dejado de hacer fotos durante un momento porque su objetivo era el edificio y no una pareja con un cochecito de bebé y un perro que se han puesto por en medio y que nada añadían a su composición. 

Me ha resultado curiosa la situación porque desde hace ya 33 días yo voy siendo el protagonista de idénticas o parecidas situaciones. Porque uno va a su rollo, a su bola, enfocando y disparando fotos mientras la gente pasa por su lado y lo mira pensando "¿Este qué le ve de interesante a este edificio cuadrado, con ventanucos cuadrados y nada de particular que destaque?". Y es que claro, a quien no es aficionado a la fotografía encontrarse a alguien que, más o menos cargado de material fotográfico, está haciendo fotos de edificios, troncos de árboles, papeleras, farolas, hojas caídas en el suelo y cualquier otro elemento que pueda haber por ahí, adoptando toda clase de posturas, debe resultarle sumamente chocante.

Pero resulta que todos esos objetos, esos edificios, sí tienen detalles que destacar si te paras sólo un momento a observarlos. No sólo las catedrales, los palacios, los edificios emblemáticos y singulares diseñados por grandes arquitectos son merecedores de nuestra atención y admiración.

En esas construcciones que pueden parecer anodinas, si las observamos con la mirada apropiada, podemos encontrar líneas sugerentes, elementos simétricos y toda clase de detalles que les otorgan una particular belleza y personalidad.

Y es que los aficionados a la fotografía debemos parecer un poco, quizá bastante, raritos a los ojos del resto de la gente.

Título de la fotografía: Perspectiva lineal.

martes, 29 de noviembre de 2011

Día 32/365


De entre todos a los que tengo que agradecer su apoyo y constancia para que este blog siga adelante está Leia, la protagonista de la foto de hoy.

Leia es una perra de raza carlino que compramos por deseo expreso de mi mujer, pronto hará 3 años. A quien no la conozca, a mi mujer, esto puede no resultarle extraño pero quienes la conocemos desde hace tiempo -y yo en eso estoy entre los primeros- era algo inaudito hace unos años, ya que los perros no le gustaban en absoluto, les tenía pánico, aversión, y que se le acercara un perro, aunque fuera con la mejor de las intenciones, era inimaginable.

A Leia, que nació el día de los Santos Inocentes de 2008, le pusimos este nombre por la princesa Leia, de la serie La Guerra de las Galaxias. Es imposible no quererla porque es muy cariñosa, muy tranquila y muy juguetona, además de tremendamente cabezota. De pequeña era un verdadero peluche de juguete, y de mayor pues es un verdadero peluche, de casi 8 kg, con el que puedes jugar y que se mueve, corre, come, hace pis y caca, ladra, se sienta,... Como curiosidades decir que le encanta el plátano (sólo un trocito) y que el queso, sea de la variedad que sea, le vuelve loca. Tampoco le hace ascos a los dátiles que caen de las palmeras que hay en el paseo, siempre que estén lo suficientemente maduros (el problema es que también se come el hueso y deshacerse de él es un problema, a veces).

A pesar de que prácticamente no se le ve nariz, no sabría donde ponerle un bozal si tuviera necesidad, en cuanto abres la nevera y sacas el queso, esté donde esté, despierta o dormida, aparece como por arte de magia en la cocina, se sienta a tus pies y levanta la cabeza preguntando ¿El de hoy es tierno, semi o curado?

Es la protagonista de la foto de hoy porque por su insistencia en que la saque a pasear por la tarde, porque cada vez que me muevo por dentro de casa se mete entre mis piernas para recordarme que quiere salir a pasear y.. algo más, me obliga a salir de casa y es ese momento el que normalmente aprovecho para ir observando qué fotografiar. Pero esto no quiere decir que siempre haga la foto paseando a Miss Leia; cuando no hago la foto aprovecho que ya me ha hecho desperezar, levantarme del sofá, para seguir paseando sin rumbo fijo o ir a algún sitio que ya tenía pensado con antelación. El hecho incuestionable es que por ella abandono el sofá de mi casa, muy a mi pesar muchas veces, para ponerme en movimiento, y eso se lo tengo que agradecer, porque de bien nacido es ser agradecido.

La foto que veis se la he hecho justo cuando se ha despertado de la siesta, de ahí esa mirada somnolienta y la lengua fuera, para empezar a guerrear por dentro de casa, trayendo uno de los peluches que tiene para que se lo lance por el pasillo y ella salir corriendo detrás de él, aunque hay veces que se adelanta y cuando lanzas el muñeco ella ya lo está esperando donde se supone que va a caer, y finalmente reclamar su paseo de la tarde.

Y ahora os tengo que dejar porque la tengo aquí, a los pies, sentada, esperando a que termine para salir.

Título de la fotografía: Leia 

P.D.: A mi mujer no le termina de gustar esta foto, ella prefería alguna otra que estaba como posando; pero como a mí sí y el blog es mio, pues esta es la foto que publico, porque la muestra tal como realmente es, dormilona y con esa especie de mortadela colgando de la boca que, de repente, adquiere vida propia y le sirve para limpiarse la cara hasta casi los ojos pasando por la nariz y la arruga que tiene justo donde se supone que debería de tener el morro.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Día 31/365


En días como hoy parece que el mundo se haya vuelto en blanco y negro; las nubes que oscurecen todo a nuestro alrededor y la lluvia que difumina los detalles hace que los colores se apaguen, que pierdan intensidad, de modo que tan sólo las formas y los contrastes entre luces y sombras destaquen.

Esta mañana de lunes, ya de por sí poco grata por aquello de volver a la rutina diaria, ha sido doblemente molesta por la presencia de la lluvia. Cuando he salido de casa para ir a la oficina era prácticamente de noche; las nubes impedían el paso de la luz del sol de tal modo que he llegado a mirarme el reloj para comprobar qué hora era, por si acaso me había equivocado y me había levantado demasiado temprano, y si todavía podía volver a la cama unos 15 minutos, o sólo 5, me daba igual, pero volver a acostarme calentito entre las sábanas.

Me encanta remolonear en la cama con este tiempo, imagino que como a mucha otra gente. El placer de estar acostado oyendo cómo llueve, con las sábanas y el edredón hasta el cuello,  calentito, no tiene precio. Es lo que da sentido al otoño y al invierno, lo demás son historias.

Pues en un día como este, en el que Leia y yo hemos dado un largo paseo, mientras observábamos todo a nuestro alrededor (ella para hacer sus necesidades y saber qué otros perros habían pasado por allí, yo para descubrir algo que me motivase fotográficamente hablando), me he fijado en las formas de uno de los edificios frente a los que hemos pasado, en el contraste que ofrecía contra el cielo uniformemente blanco por las nubes. Los edificios son algo más que moles de hormigón, algo más que viviendas, son el fruto de la imaginación de quienes los diseñan, son espacios construidos, son luces y sombras, son rectas y curvas y mil formas más dibujadas y materializadas para satisfacer nuestras necesidades y despertar nuestros sentidos.

Título de la fotografía: Formas y contrastes.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Día 30/365


Creo que playas como las de Oliva, de blanca y fina arena, son las mejores, las idóneas para ir a disfrutar de un día de playa, ya sea con sol, lluvia, viento; también para ir a pasear mientras oyes el sonido de las olas rompiendo suavemente contra la orilla y, si estamos en verano, mojándonos los pies, pero como motivo fotográfico... las playas con rocas ofrecen muchísimas más posibilidades.

Hoy he pensado que, ya que disponía de tiempo, podía ir a Denia, a la parte de su playa que tiene rocas, para hacer alguna fotografía. Así que, en cuanto he terminado de comer, la cámara, el trípode y mis ganas de hacer fotos nos hemos ido hacia Les Rotes de Denia, acompañados de la chaqueta impermeable porque el tiempo amenazaba lluvia.

Cuando he llegado a Denia hacia el mar se veían nubarrones negros junto con algunos que parecían realmente de algodón; el contraste era muy fotogénico. La orilla estaba llena de restos arrastrados por las lluvias de estos días pasados hasta el mar que, a su vez, los había ido depositando en la arena y las rocas, por lo que  no ha sido sencillo encontrar algún lugar libre de suciedad (aparte de alguna que otra caña que he tenido que quitar porque invadía el encuadre).

Como daba la sensación de que en cualquier momento podía empezar a llover no me he arriesgado a alejarme demasiado del coche; la zona que he escogido no iba sobrada de rocas pero, para mi propósito, creo que eran suficientes. Han sido un par de horas fantásticas; el sol aparecía de repente entre enormes nubarrones negros e iluminaba la superficie del mar, haciendo destacar la espuma de las olas. Pero también de repente ha hecho acto de presencia la lluvia y ha puesto fin a la sesión fotográfica.

Puedo afirmar que las chaquetas de travesía que venden en Decathlon con la etiqueta de impermeable realmente lo son (al menos la que llevaba yo) y que la funda de la mochila Lowepro va de maravilla para proteger el equipo.

En fin, que vuelta al coche y a casa, deseando descargar las fotos en el ordenador para comprobar si había valido la pena la salida. Venía pensando que, independientemente del resultado de hoy, se impone volver a esta zona para hacer más fotos, incluso para fotografiar algún amanecer, aunque esto requerirá de una previa exploración del terreno.

Si cuanto a si el resultado ha valido o no la pena... yo tengo mi opinión. ¿Tú que opinas?

Título de la fotografía: Les Rotes.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Día 29/365


Sábado, sabadete,...

Me están esperando para irnos a cenar, así que es poco el tiempo del que dispongo para publicar la entrada de hoy y no puedo andarme por las ramas.

Esta mañana hemos tenido la segunda sesión del cursillo de Photoshop. Hemos aprendido más cosas acerca de la barra de herramientas. Como es habitual hemos hecho una parada técnica para tomarnos algo a medida sesión. Al salir a la calle me he fijado, una vez más, en la cubierta de colores que hay junto al Casal. La luz era fantástica y la saturación que daba a los colores de las piezas de la cubierta me ha llamado de forma inmediata la atención. Las formas de esta cubierta siempre me han atraído; de hecho, ya anteriormente le había hecho fotos pero nunca había quedado satisfecho con el resultado, quizá porque la luz no era la adecuada o el encuadre no era el correcto. Sea como fuere hoy he visto al instante la fotografía que quería.

He sacado la cámara, la que se ha convertido en mi compañera inseparable desde hace ya 29 días (creo que hay una película con ese título, y no sé a que viene esto pero se me acaba de ocurrir; rectifico, el título de la película es "28 días") y he hecho algunas fotos. Hoy no he tenido que hacer ninguna más; he tenido claro desde el primer momento que una de estas fotos iba a ser la imagen del día.

Título de la fotografía: Colores contra el azul del cielo (no tengo tiempo para pensar nada más que mi mujer está justo detrás de mí dándome la lata para que termine).

Nos vemos mañana.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Día 28/365


Hoy, 25 de noviembre, es el Día internacional contra la violencia de género. A lo largo de este año 54 mujeres han perdido la vida, el bien más preciado que pueda tener un ser humano, como consecuencia de esa violencia machista ejercida contra ellas.

Oliva se ha sumado a los actos que se han celebrado para conmemorar este día y gritar con fuerza un "Basta ya de violencia", con una concentración ante el ayuntamiento en la que una víctima, una mujer que durante años ha sufrido en sus propias carnes el maltrato de su pareja, nos ha contado sus vivencias, sus sufrimientos, durante esos años; su relato se ha visto interrumpido en ocasiones por la emoción que la embargaba, emoción que todos los presentes hemos compartido con ella.

Actos como los de hoy, que muestran la repugnancia que a todos nos provocan ese tipo de ataques contra las mujeres, no deberían utilizarse para hacer de ellos otro motivo más de confrontación política, de oportunidad de escarnio del adversario político, de quien no comparte nuestra ideología, sea cual sea esta. La erradicación de este tipo de violencia requiere de la unión de toda la sociedad, y de ella forman parte fundamental los partidos políticos, para educar a los  niños, a los jóvenes y a quienes ya no son jóvenes, e inculcarles valores acorde con el principio de igualdad de hombres y mujeres. Nadie puede sentirse superior a otro ser humano, menos cuando esa pretendida superioridad se basa en el hecho de ser de un sexo u otro.

En el acto que hemos celebrado se han repartido lazos blancos y cirios morados; justo la llama de estos cirios es la que alumbra la cara de nuestro protagonista de hoy, que ha sido y será protagonista de la lucha que todos mantenemos contra esa lacra llamada violencia de género.

Título de la fotografía: Contra la violencia de género.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Día 27/365


Cada cosa en su momento y un momento para cada cosa. Hay momentos para el trabajo y momentos para el relax, para limpiar los cristales (ahora que no hace sol ;-) y para la charla con las amigas; distintos momentos que se viven con distinta intensidad.

Eran prácticamente las siete de esta tarde; el paseo era justamente eso, un paseo, un ir y venir de gente; unos de hacer compras, otros yendo del trabajo hacia su casa, otros sentados en los bancos en amigable charla mientras observan quien va y quien vuelve, algunos pasean a los perros mientras que a otros los pasean sus  perros. Gente sentada en las mesas que ahora tienen en las aceras todos los bares para quienes desean fumar mientras se toman el café, cerveza, cubata...

Soy de los que van; voy observando todo lo que sucede a mi alrededor cámara en mano, preparado para congelar o no ese instante que despierte mi atención, que me atraiga por su fuerza, que detenga mis pasos, que me asombre.

He llegado hasta el final del paseo, hasta la rotonda con esos monolitos metálicos que representan, según dicen, una de las puertas de la ciudad y he vuelto sobre mis pasos. Observo a un hombre sentado en un banco, justo delante de la entrada de un supermercado, que está pidiendo ayuda en forma de donativo a quienes pasan por delante de él; lleva unos pantalones con material reflectante y, como si la cosa no fuera conmigo, le hago un par de fotos cuando no se fija en mí. Continúo andando. Me paro en la fuente. Miro a mi alrededor. Han abierto una nueva panadería-cafetería. Observo que una de las empleadas aprovecha el momento para limpiar los cristales; dentro los clientes disfrutan del café, de las pastas, charlando de vete tú a saber qué asuntos.

Esta es la vida que nos envuelve, en la que estamos inmersos. Trabajamos, descansamos y nos reunimos con nuestra gente para disfrutar de su compañía, para interesarnos mutuamente por nuestros asuntos y, en su caso, aconsejarnos, animarnos, consolarnos; para hablar de quienes no están (esto es muy propio). Esta es, en definitiva, la vida de mi pueblo y la de muchos más.

Título de la fotografía: C'est la vie.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Día 26/365


El Raval empieza a ser una zona de caza en la que es relativamente fácil cobrarse alguna pieza. ¿Qué es el Raval? Es una de las zonas más llamativas de la ciudad que, antiguamente, era el barrio mozárabe, con calles estrechas y caóticas, entre las que destaca la calle de la Hoz que vimos recientemente. El centro del barrio es la plaza de San Roque, donde se sitúa la iglesia de San Roque, construida sobre los restos de una antigua mezquita, de la que destacan sus cúpulas. Sin embargo, lo que realmente tengo mucho interés en fotografiar es la capilla, una verdadera joya barroca, atiborrada de pan de oro reluciente.

He pasado justo por la calle donde hice la foto de la enredadera, que puedes ver en la entrada del día 11/365, y de ella no queda ni una sola flor. Estos días de lluvia y la bajada de temperatura han terminado con ella, sólo quedan las ramas secas colgando por la pared.

Tengo que volver otro día por aquel barrio porque quedan muchos rincones por enseñar como, por ejemplo, el Pozo de Alcina y otros muchos.

Pues desde el mirador que da a la Calle Fossar se pueden ver perfectamente las cúpulas y el campanario de la iglesia de San Roque y desde allí mismo he hecho la foto de hoy. Esta imagen, como me ha recordado alguien,  que por seguir este blog seguro sabrá que me refiero a ella (sí, eres tú, Marian), está muy vista. Y estoy seguro de que está en lo cierto, lo tengo que reconocer, está muy vista por quienes vivimos aquí, en Oliva, pero no creo que allende los límites de nuestro término municipal sea muy conocida, y aún siéndolo, no le resta un ápice de belleza.

Tengo que reconocer que me encantan este tipo de fotografías en blanco y negro, con esos tonos que les dan un cierto aire de fotografías antiguas, atemporales; sólo me falta encontrar un marco de Photoshop con esos cantos que tenían las fotos de época para añadírselo a este tipo de fotos para conseguir que tengan, de verdad, aspecto de foto antigua. Si no lo encuentro ya tengo decidido escanear alguna de las fotos que tiene mi madre, por el reverso  en blanco, para grabarlo y poder utilizarlo en el futuro para estos menesteres.

Título de la fotografía: Sant Roc.



martes, 22 de noviembre de 2011

Día 25/365


Lo que ha sucedido hoy no me había sucedido desde que empecé con este proyecto fotográfico-bloguero.

Cuando está todo el día lloviendo sin parar y no puedes salir a la calle para buscar y, en su caso, encontrar la imagen que necesitas para publicar, ¿qué haces? Porque claro, hoy no puedo alegar aquello de "Estoy de domingo", en primer lugar porque no es domingo, es martes; en segundo lugar porque ese recurso lo guardo para alguna otra ocasión y no es conveniente abusar de determinados recursos.

He intentado hacerle alguno foto a Leia, la perrita (no diré de mi mujer porque puede dar pié a malentendidos, pero lo cierto es que és de ella), pero no estaba muy por la labor; imagino que también le influirá este tiempo y por eso se negaba a hacer ningún posado, a pesar de que he estado tentándola con toda clase de golosinas perrunas.

Sea como fuere ha llegado la hora de merendar y, como mi barriga ha empezado a desarrollarse demasiado y ha adquirido unas proporciones un poco preocupantes, he decidido que unas mandarinas serían un buen tentempié hasta la hora de cenar y además, como tienen mucha vitamina C, ayudan a prevenir los resfriados (fundamental en esta época del año), evitan el envejecimiento prematuro (esto es muy importante cuando  ya has cumplido los 50), previenen enfermedades degenerativas (de eso creo que todavía no tengo pero por si acaso), y otras muchas propiedades que no voy a enumerar porque la lista sería demasiado larga.

Así que he cogido unas cuantas mandarinas, las he puesto en un plato y después de pelarlas y comerme una, he pensado que quizá sería una buena idea hacer una especie de bodegón, eso sí, de andar por casa porque a mí estas cosas, como otras muchas, no se me dan demasiado bien.

Y como querer es poder y por aquello de "la imaginación al poder", este que has visto es el resultado. Espero que te guste como a mí me han gustado las mandarinas.

Título de la fotografía: Vitamina C

lunes, 21 de noviembre de 2011

Día 24/365


Después de una noche de truenos y relámpagos llega el nuevo día con lluvia, pero con LLUVIA, así en mayúsculas. Justo enfrente de la entrada trasera de la oficina el agua anegaba la calle, iba de bordillo a bordillo y eso que esa calle no es precisamente estrecha, más bien lo contrario. La gente pasaba corriendo de puntillas, como si así pudieran andar sobre las aguas (quién era que podía hacerlo, no lo recuerdo) y así evitar que los zapatos se les llenasen de agua.

Y después de tanta lluvia lo normal es que se formen charcos, que los niños, a la salida de los colegios, disfruten como lo que son, como niños, yendo a pasar justo por dentro de los charcos y los más afortunados, los que llevan botas porque sus madres, padres, abuelos o quien quiera que se haga cargo por la mañana de vestirlos y llevarlos al cole ha sido lo bastante previsor para hacérselas poner, hasta han podido saltar dentro de esos mismos charcos sin llenarse los zapatos de agua.

Pero no sólo se forman charcos; cuando la lluvia es lo bastante fuerte también se llena lo que otrora fue el estanque de una fuente. Esa fuente que quería representar tres calas que lanzaban chorros de agua, que contaba con un estanque de considerable tamaño, hace años que pasó a ser cualquier cosa menos una fuente, olvidada por aquellos que, con el dinero de todos, decidieron que era algo necesario para ofrecer una mejor calidad de vida a sus ciudadanos, a esos mismos ciudadanos que ahora ven cómo se ha convertido en un espacio más para que los niños puedan jugar con el balón, puedan patinar, correr, saltar o caerse desde arriba porque no hay ninguna medida de protección que impida una caída involuntaria desde una altura de unos 2 metros.

Pues ese mismo estanque que hoy ha recogido el agua de la lluvia caída, se convierte en un espejo en el que se reflejan la ciudad y la vida que lo rodean.

Título de la fotografía: Reflejos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Día 23/365


20-N. Elecciones generales. Día de ejercer el derecho a votar que la Constitución nos reconoce. Dada la situación económica las elecciones de hoy marcarán nuestro devenir, si ello es posible, con mayor intensidad que cualquiera de las anteriores. No me gusta opinar de política, pero tampoco quiero dejar de repetir el comentario que una conocida me ha hecho esta misma mañana: Qué más da quien gane estas elecciones; al final quien nos va a gobernar va a ser Merkel.

Espero y deseo que esto no sea así, pero tiempo al tiempo.

Después de ejercer mi derecho a votar a primera hora, he salido sin rumbo fijo, al azar, a la caza y captura de  imágenes. Árboles con y sin hojas, flores, plantas, caracoles que aprovechaban las gotas de la lluvia caída estos días para pastar, postes de la luz recortados contra un cielo azul profundo con nubes blancas inmaculadas y, sobre todo y por encima de todo, gente.

Gente paseando, tomando el sol, con los niños en el parque infantil, en las atracciones del parque que han montado en el paseo, sacando a los perros a pasear, charlando en grupos, saliendo de los colegios electorales. Y, de repente, la imagen: dos jovencitas, prácticamente unas niñas, haciéndose confidencias frente a una pared llena de graffitis.

Pegadas una a la otra, las cabezas juntas contemplando algo, casi con toda seguridad el móvil de una de ellas,  quizá leyendo un sms que le ha enviado un amigo que la pretende, quizá una foto tomada justo anoche mientras salían. Sea como fuere, dos amigas compartiendo secretos, confidencias.

Título de la fotografía: Confidencias.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Día 22/365


Este sábado ha llegado con una novedad: he empezado un cursillo de Photoshop, nivel básico. La verdad es que apenas conozco nada de este programa, cuatro ajustes de exposición, niveles, curvas y saturación; lo utilizo principalmente para reducir el tamaño de las fotos y prepararlas para publicarlas en la web.

Seguro que, aún siendo de nivel básico, aprenderé bastante. El profesor es un excelente fotógrafo profesional, además de AMIGO mío y una excelente (y no es peloteo para subir nota, porque sé que algunos días se pasa por este blog). Si alguien necesita que le hagan un trabajo fotográfico con plenas garantías que no lo dude, Salvador Mañó, de Mañó Fotògraf, es el profesional que seguro lo llevará a cabo.

Y dicho esto tocaba buscar la imagen para hoy y la he encontrado paseando por donde antes iba corriendo y sin ver nada. Me ha llamado la atención, en primer lugar, esa palmera que parece que en su vida haya visto un podador de cerca, con todas esas palmas secas de toda una vida de crecimiento. Después me he fijado en la otra, al fondo de la imagen, que parece más cuidada, y he observado el contraste que había entre ellas, ambas destacando muy por encima de los naranjos que las rodean.

De las palmeras al "Picudo rojo" por asociación de ideas, pero del bichejo este no pienso hablar; si alguien está interesado, bien porque tenga alguna palmera a la que empiece a ver con mal color o por simple curiosidad, puede recurrir a la Wikipedia y aprovechar para darle soporte económico, tal y como solicita su fundador Jimmy Wales (desde 5€).

Por último te contaré que esta tarde me he comprado el libro de José María Mellado, Fotografía de alta calidad: Técnica y método. CS5. He leído excelentes críticas de este libro a otros aficionados a la fotografía y pienso que ha llegado el momento de leerlo e intentar aprender algo de quien ha sido premiado por su trabajo en más de un centenar de ocasiones, que tiene obras suyas expuestas en diversos museos y que ha publicado varios libros que recogen su obra artística.

Pero por mucho que lea, por muchas fotografías que observe, por mucho que lo intente, como se dice por ahí, "de donde no hay no se puede sacar" y de mí se puede sacar más bien poco y con mucho esfuerzo. Resignación, ¿qué le voy a hacer?

Título de la fotografía: Palmeras

(Si es que ni imaginación tengo para titular las fotografías. Seguro que quedaría mucho mejor "Separadas en el espacio", o "¿Qué hago yo con estos pelos?, reflexiones de una palmera").

viernes, 18 de noviembre de 2011

Día 21/365


Hoy se cumplen ya tres semanas de blog, con la de hoy van 21 fotografías tomadas a lo largo de 21 días y tengo que reconocer que me está gustando esto de sacar a pasear todos los días la cámara; bueno todos los días no, porque seguro que recuerdas que ya tenemos dos episodios de la serie "Estoy de domingo".

Hoy he salido de casa para ir a tomar algunas fotos de la calle San Vicente, con su ermita sobre el portal con  su mismo nombre. Después de hacer algunas fotografías, aprovechando ese momento del día en que apenas empieza a oscurecer y se encienden las luces de las calles, con un cielo en el que destacaban las nubes que lo han cubierto todo el día, he seguido andando. Mis pasos me han llevado hacia una de las calles más fotografiadas de mi ciudad, sino la que más, justo la que, al final, ha terminado convirtiéndose en protagonista de la fotografía de hoy: la calle La Hoz.

Todos los turistas que nos visitan y deciden disfrutar de un recorrido por el casco antiguo acaban en esta calle, de modo que es una fotografía típica y tópica, al mismo tiempo. Mira si será así que hasta aparece en la Wikipedia, en la entrada que la misma dedica a mi ciudad http://es.wikipedia.org/wiki/Oliva_(Valencia). Pero no he podido evitar caer en ese tópico y he acabado haciendo varias fotos de ella, tanto desde un lado como desde el otro, puesto que sube desde la calle Barranco para después bajar, por su otro extremo, hasta la calle San Lorenzo.

Es una más de las muchas calles con encanto que se encuentran en el caso antiguo de la ciudad, en El Raval, calles que poco a poco espero ir mostrando en alguna de las 341 fotografías que restan para dar por concluido este proyecto que comparto  contigo.

Título de la fotografía: Calle La Hoz.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Día 20/365


Me encanta pasear por la playa justo cuando termina de llover y hoy era el día ideal para hacerlo. Después de haber estado lloviendo esta mañana, en cuanto he terminado de comer he salido de casa para ir a la playa a pasear y, como no, aprovechar para hacer alguna foto para el blog.

Me he encontrado un mar picado, con un cielo que por momentos se iba despejando por el este y que por el oeste, hacia el interior, seguía muy nublado, con unas nubes espectaculares que parecía que iban a descargar una tromba de agua sobre las montañas en cualquier momento.

Y justo aprovechando que el mar estaba picado, este pescador probaba suerte para ver si picaba alguna lubina ("llobarro" para los de mi pueblo); según me ha estado comentando, en días como hoy, con el mar picado, es cuando más lubinas se cogen. Me ha señalado a otro pescador que estaba un poco más lejos, "el Colorao" se llama, y me ha contado que hace unos días había cogido una de 8 kilos, mientras con la mano señalaba más o menos la altura de su cintura para que pudiera hacerme una idea del tamaño que tenía "el bicho aquel".

Además ha resultado tener una clara conciencia de lo necesario que es que cuidemos el planeta, de que no se pueden explotar "ad infinitum" los recursos naturales, entre ellos el pescado. Y ha hecho alguna referencia a los barcos pesqueros japoneses que han arrasado con el atún rojo y que, si no consiguen ponerles freno, también terminarán con las ballenas. Y todo por dinero, pero a esos que sólo hacen que acumular dinero los dejaría él con un saco lleno de dinero en medio del desierto, sin gota de agua, a ver para qué les iba a servir (yo creo que también haría algo parecido).

Después hemos recordado como era nuestra playa hace ya unos cuantos años, como unos 40 (si es que parece que no pase el tiempo), cuando no se podía alcanzar la orilla del mar desde las casitas de primera línea a mediodía porque te abrasabas los pies y tenías que parar, enterrarlos en la arena durante un momento, y volver a correr hasta el agua para refrescártelos. De las barracas de madera que todos los años montaban al final de las casas de la playa, más allá del merendero "Deportes", este también de madera. De las dunas kilométricas que ahora se han visto reducidas a prácticamente nada. Del urbanismo salvaje que todo lo ha inundado de cemento.

En fin, que parezco el "abuelo cebolleta" contando historias de cuando yo era joven. Señor, lo que me queda por ver y por contar ;-)

Título de la fotografía: El pescador.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Día 19/365


Comentaba esta misma mañana con unos compañeros del trabajo, yendo en el coche, que parecía mentira que a estas alturas del mes de noviembre siguiéramos disfrutando de un tiempo que, como mínimo, podría calificarse de primaveral. Y no hay para menos cuando, a poco más de un mes para estar celebrando la navidad, luce un sol como el de hoy y las temperaturas alcanzan los 21ºC.

¿Ahora nos vamos a poner a hablar del tiempo? ¿Con la de temas más actuales y más interesantes que hay? Pues no, no vamos a hablar del tiempo. Vamos a hablar de la madre naturaleza, de fotografías y de estados de ánimo. Es decir, vamos a seguir con la reflexión de ayer.

Si la imagen de ayer era de la unas hojas caídas pudriéndose sobre el suelo, que de algún modo reflejaban el estado de ánimo que me embargaba ayer y las sensaciones que ligamos al otoño, la de hoy es justamente lo contrario, la de una flor colorida en todo su esplendor que no muestra signo alguno de que pueda marchitarse, de que las inclemencias del tiempo puedan vencerla.

Hoy he salido para repetir algunas de las fotografías que tomé ayer, más en concreto he salido buscando unas flores que vi por el parque, por considerarlas una muestra de esta primavera tardía que todavía disfrutamos algunos días y por estar más en sintonía con una renovada presencia de ánimo.

No deja de resultar chocante que en un mismo parque encontremos imágenes tan dispares como la publicada ayer y esta de hoy; la primavera y el otoño conviviendo en un mismo espacio, pero sabiendo que uno de ellos es tan sólo una ilusión que desaparecerá más pronto que tarde; y es que bastará un simple cambio en la climatología para que, esta misma flor que hoy se nos muestra bellísima, pierda sus colores, pierda su encanto y se marchite rápidamente porque la noche sea más fresca, más acorde con la época en la que estamos, porque llueva un poco o el viento haga acto de presencia.

Pues justo como las flores reaccionamos nosotros ante determinadas influencias, ante determinadas situaciones, y mutamos nuestro ánimo pasando de la alegría a la tristeza, del optimismo al pesimismo, del positivismo al negacionismo, de un estado de bienestar a uno de desazón.

Qué volubles somos.

Título de la fotografía: Primavera tardía.

martes, 15 de noviembre de 2011

Día 18/365


Durante bastante tiempo he estado dudando qué fotografía iba a publicar hoy en este blog. Dos imágenes completamente contrapuestas que he tomado esta misma tarde me han tenido delante de la pantalla del ordenador, saltando de una a otra comparándolas, observando qué sensaciones me provocaban cada una de ellas al contemplarlas.

Al final se ha impuesto la que ves porque me transmite esas sensaciones que asociamos con el otoño. Árboles que van poco a poco perdiendo sus hojas, flores que se marchitan y jardines alfombrados con esas hojas caídas que amortiguan nuestros pasos sobre la gravilla, todo ello acompañado de ese frío que, de día en día, va haciéndose más patente.

Además de todo esto, cierto incidente que me ha ocurrido esta mañana ha sido capaz de alterar mi estado de ánimo y durante el resto del día, el que era un día soleado, de repente se ha convertido en gris y desapacible  a pesar de que el sol seguía luciendo y la temperatura era muy agradable.

Es curioso observar cómo nuestro estado de ánimo nos inclina a tomar unas u otras imágenes, cómo estas  mismas imágenes son capaces de alterar ese mismo estado.

Pues ese estado en que me he encontrado hoy ha sido el que me ha llevado a hacer esta fotografía, la de unas hojas caídas en pleno proceso de descomposición, pudriéndose.

Título de la fotografía: Naturaleza muerta.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Día 17/365


Algunas veces, cuando voy por la calle y me cruzo con alguien, por alguna razón que desconozco me asaltan preguntas sobre ellos.

Es lo que me ha sucedido esta misma tarde cuando me he cruzado con esta pareja, cabizbajo él, mirando al frente ella, yendo por el paseo todavía mojado por la lluvia caída momentos antes, dándome la impresión de estar cada uno de ellos en su propio mundo. A la vista de la bolsa que lleva él en una de sus manos inmediatamente he pensado en que venían de hacer alguna compra en el supermercado, casi con toda seguridad para preparar la cena de esta misma noche.

¿Cómo será su vida? ¿Qué habrán tenido que dejar atrás para venir aquí? ¿Quizá a sus hijos? ¿A sus padres, hermanos? ¿Pensarán que ha valido la pena renunciar a tantas personas, afectos, por buscar aquí sus sueños? ¿Se habrán roto estos ante la cruda realidad que ahora mismo golpea inmisericorde a tantas personas? ¿Tendrán, como tantos, dificultades para llegar no ya a fin de mes, sino para cubrir sus necesidades diarias? ¿Pensarán en volver al lugar de donde salieron quizá no hace mucho?

En algún tiempo, que ahora mismo nos parece muy lejano, también muchos padres, hermanos, amigos y conocidos nuestros tuvieron que renunciar a lo que aquí tenían para ir a buscar trabajo, un modo de sobrevivir ellos y su familia, en otros lugares lejos de sus hogares.

Parece que hemos vuelto atrás en el tiempo y nos encontramos viviendo situaciones que creíamos superadas  para siempre.

Al final, resulta que no somos tan distintos de los que pensábamos que eran diferentes a nosotros mismos. En realidad somos iguales: luchamos cada día por hacer realidad nuestros sueños, sean cuales sean estos.

Título de la foto: Yendo a casa

P.D.: ¿Será el tiempo el que me pone en este estado? ¿Será astenia otoñal? San google, que todo lo sabe, cree que sí será eso lo que tengo.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Día 16/365


Ahhhhhhhh, el domingo!

Hoy ha sido un domingo de perros: el de Leia, la perrita que reina en mi casa, y el mío. Porque mira que cuando los dos nos ponemos a hacer el perro no hay quien nos gane; a Leia porque le viene de raza y a mí porque intento entrenarme lo máximo cada fin de semana.

Parece que últimamente los domingos es cuando peor tiempo hace y claro menos apetece salir. Esta mañana he empezado a leer la biografía de Steve Jobs, el recientemente fallecido presidente de Apple. Ya os contaré qué me ha parecido cuando la termine. De momento parece interesante y ya he descubierto que sí, era muy inteligente y todo eso, pero también hacía toda clase de bromas y... consumió LSD. Claro, así tenía esas visiones :-D

Después de comer he empezado a pensar en el tema de la fotografía de hoy y se me ha ocurrido una idea, pero no la he podido llevar a cabo porque tengo la mala costumbre de, cuando utilizo la cámara de fotos, no volverla a los ajustes que me permiten "encender, apuntar y disparar", así que cuando he intentado hacer la foto que tenía pensada me ha salido una pifia. No se me ha ocurrido comprobar antes los ajustes de la cámara y me he encontrado con que la tenía preparada para utilizarla en lo que yo llamo "configuración trípode" y, como era una situación que no podía controlar y repetir, me he quedado como un pasmarote pensando qué había pasado que no había hecho la foto hasta que, ahora sí, he comprobado la configuración y me he dado cuenta de mi error.

Pero uno es hombre de recursos y enseguida me ha venido otra idea. Tranquilo, Andrés, me digo; estamos de domingo; relájate viendo Philadelphia que sólo la has visto tropecientas veces y que te sigue  emocionando, en particular la escena en la que Tom Hanks, cogido del soporte del gotero, en su casa, justo después de una fiesta, le explica a Denzel Washington el argumento de la ópera que suena en el equipo de música y que no es otra que Andrea Chenier, cantada por María Callas (si te apetece verla y oírla puedes hacerlo pinchando en este enlace http://www.youtube.com/watch?v=9OyKKZ9r78s&noredirect=1).

Y así, relajado y cámara en mano, es como he plasmado la idea para la foto de hoy.

Título de la foto: Estoy de domingo. 2ª parte.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Día 15/365


Mis padres siempre han intentado enseñarme que uno debe saber hacer de todo, comer de todo, etc., y yo, aunque a regañadientes la mayoría de las veces, he obedecido dentro de mis posibilidades.

Me enseñaron a no decir "eso no me gusta" sin antes probarlo; a no decir "no puedo" sin antes intentarlo, a no decir "no sé" sin antes... bueno, lo que sea.

Ya habéis visto que fotos desenfocadas sí sé hacer, bastante bien a la vista de la foto de ayer, pero también soy capaz de arremangarme y controlar la respiración para no alterar el pulso y de estarme inmóvil para hacer fotos con el máximo enfoque y así resaltar todos y cada uno de los detalles del objeto fotografiado.

Y para demostraros que sé hacer fotos enfocadas hoy he decidido hacer una salida por el campo. Me he encontrado con este saltamontes que, muy amable él, ha cambiado 2 veces de lugar antes de dejarse fotografiar, imagino que porque pensaría que la luz no le favorecía en los sitios que estaba.

La fotografía de aproximación, máxime si es de naturaleza, exige que la foto sea todo lo más nítida posible a fin de mostrar el máximo detalle. De las muchas dificultades que tiene este tipo de fotografía, la poca profundidad de campo de la que se dispone, es decir el área que aparece enfocada en la fotografía antes y después del objeto, posiblemente sea la mayor de ellas, aunque también es un recurso para dirigir la mirada del observador.

Título de la fotografía: El pequeño saltamontes (original que es uno).

P.D.: Escribiendo el título de la fotografía me ha venido a la memoria mi padre que encarnó el personaje del "Pequeño Saltamontes", de la serie televisiva Kung Fú que protagonizaba David Carradine, en una pequeña obra de teatro en la que actuó. Su carrera artística empezó y terminó en esta única representación.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Día 14/365


Tranquil@, no tienes ningún problema en la vista ni, de repente, tu monitor se ha estropeado. La foto realmente está como la ves.

Unos dirán que borrosa, desenfocada, movida; otros (casi con toda seguridad muchos menos) la encontrarán inquietante, atractiva, cuanto menos curiosa y fuera de lo corriente, puesto que estamos habituados a ver las cosas con claridad, a que nuestro cerebro no tenga que esforzarse para interpretar lo que nuestros ojos nos muestran.

No hace demasiados días, en un foro en el que participo, surgió una discusión a este respecto, al desenfoque de las fotos, a que ese desenfoque siempre se interpreta como un error fotográfico. Pero, si ese desenfoque, si esa borrosidad se da en otro tipo de manifestaciones artísticas, como en la pintura,  sobre todo si además se utiliza el color, se interpreta como arte impresionista. ¿Por qué no ha de entenderse del mismo modo en fotografía?

Defendía yo, a este respecto, que cuando hacemos una fotografía lo que pretendemos es transmitir algo, ya sea ese algo una sensación, una percepción, un sentimiento, un mensaje, sea cual sea este, y para conseguirlo  debemos utilizar cuantos recursos creativos tengamos a nuestro alcance, entre ellos, por qué no, el de desenfocar las imágenes.

Este tipo de fotografías nos obliga a observarlas con mayor detenimiento, a analizarlas para poder interpretar lo que encontramos en ellas; así, vemos figuras y habremos de adivinar si se trata de hombres o mujeres, si jóvenes o mayores; observaremos luces y sombras, formas y espacios, y nuestro cerebro interpretará libremente todos esos elementos para, finalmente, formarse su propia imagen, su propia impresión.

Nada hay más real ni más irreal que una imagen fotográfica, y no hablo de fotomontajes; hablo, por ejemplo, de la fotografía en blanco y negro. Es totalmente irreal porque no vemos en blanco y negro sino en colores; este es otro recurso que podemos utilizar para potenciar el mensaje que queremos transmitir, que nos abstrae de la distracción que pueden llegar a ser los colores para concentrar el mensaje en la forma, en la acción, en la composición, en el juego de luces y sombras; sus posibilidades son infinitas.

La fotografía es una más de las muchas manifestaciones artísticas que existen, y debe concederse al artista la libertad necesaria para que desarrolle su arte.

Título de la fotografía: Impresiones.

P.D.: Si seguimos sin ver nada claro siempre podremos coger las gafas que aparecen en la fotografía para intentar mejorar la imagen.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Día 13/365


¿A nadie le entran unas ganas enormes de subirse a un columpio cuando pasa por delante de un parque y ve que no hay nadie? ¿A nadie le ocurre esto?

A mí sí. Cuando veo que el parque está vacío, que no hay nadie que me pueda ver, me tengo que reprimir las ganas de entrar y subirme al columpio y empezar a mover las piernas para subir cada vez más alto, casi "hasta el infinito y más allá".

Recuerdo que de niño había un parque que por supuesto ya no existe, como otras muchas cosas de aquellos ya lejanos días, en el que había unos columpios de hierro (antes no pasaba nada si nos caíamos y nos abríamos la cabeza contra el cemento, porque allí no había ni arena) que incluso podían dar la vuelta completa, 360º de pura adrenalina.

No eran pocos los que intentaban la hazaña de dar esa vuelta completa, esa vuelta mágica que situaba a quien lo conseguía un peldaño por encima de aquellos otros niños que no eran lo bastante valientes (temerarios e irresponsables diríamos ahora) para intentarlo y, sobre todo, a conseguirlo. Tampoco eran pocos los que fallaban en el intento; los más afortunados sólo perdian su dignidad al bajar avergonzados por no haber sido capaces de conseguirlo pero otros, menos afortunados, terminaban estrellándose contra el suelo de cemento con todas sus consecuencias, desde unas simples magulladuras y arañazos hasta la rotura de algún hueso por una mala caída o una brecha en la cabeza que requería de puntos, lo que en definitiva terminaba también convirtiéndose en una herida de guerra digna de ser admirada y envidiada.

Realmente lo que echo de menos no son los columpios, es mi niñez.

Título de la foto: El columpio.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Día 12/365




Quizá no haya mejor compañía, en mi opinión, que un buen libro. La tranquilidad de estar en casa cómodamente sentado en el sillón, o tumbado en el sofá, leyendo mientras suena el Quinteto para clarinete, K 581, de Mozart en los altavoces del equipo de música, es algo inigualable.

Quien me sigue en facebook sabe de mi afición a leer. Pues bien, hace pocos días se ha publicado el libro "El temor de un hombre sabio", de Patrick Rothfuss, continuación de "El nombre del viento", que se trataba de una novela de aventuras, de historias dentro de otras historias, de misterio, de amistad, de amor, de magia y de superación, tal y como se describe en la solapa interior del propio libro.

"El nombre del viento" tuvo una excelente crítica y unas ventas millonarias. Hay quien ha llegado a comparar a Rothfuss con J.R.R. Tolkien, el autor de "El Señor de los Anillos" pero, en mi pobre opinión, Tolkien sólo hay uno, de momento.

Fue una novela que me gustó y dicen que esta segunda parte es tan buena o mejor que la primera. Así que me he preparado para disfrutarla y, para ello, nada mejor que refrescar la memoria releyendo la primera parte de la saga.

Y he convertido en imagen del día el libro abierto con las ya necesarias gafas para leer de cerca (se notan los años en la vista, entre otras cosas) y una taza de café descafeinado, pues no soy muy amante del café.

Por cierto, el Quinteto para clarinete de Mozart es una verdadera delicia. A mi amigo Javier Pons le tengo que agradecer haberme descubierto esta y otras muchas obras de música clásica de las que, otro día con más tiempo, hablaremos.

Título de la foto: El placer de la lectura.

martes, 8 de noviembre de 2011

Día 11/365


Tengo que reconocer que hay zonas de mi ciudad que me son sino desconocidas, si bastante menos conocidas de lo que creía.

Este proyecto recién iniciado me lleva a salir a la calle en busca de imágenes y ello hace que no me limite sólo a pasear por las calles hasta encontrarme con algo que me impacte, sino que voy observando y fijándome en los detalles de todo cuanto me voy encontrando, ya sean casas, mobiliario urbano, gente, detalles arquitectónicos, etc.

Mis pasos me han llevado hoy desde la plaza de Santa María hasta la de San Roque, atravesando calles por las que hacía años que no pasaba, sorprendiéndome unas gratamente y otras decepcionándome al observar cómo se han deterioro con el paso del tiempo.

Una de las sorpresas agradables ha sido justamente la calle del Fossar, donde me he encontrado con esta enredadera que se descolgada hasta la calle sobre un muro de piedra, justo al lado de una escalera que da acceso a unas viviendas.. El contraste que ofrecía su colorido otoñal sobre el fondo de piedra ha atraído inmediatamente mi atención y se ha convertido en la imagen de hoy.

Título de la foto: La enredadera.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Día 10/365


Definitivamente ya estamos en pleno otoño; los días son mucho más frescos que hace apenas un par de semanas y la lluvia ya hace acto de presencia con cierta frecuencia, por no hablar de lo pronto que oscurece.

Sales a pasear y vas metiendo las manos en los bolsillos porque el frío empieza a notarse, al tiempo que vas escondiendo el cuello como las tortugas para dejar expuesto a ese frío lo menos posible. Y ves a la gente con el paraguas, porque la lluvia ha hecho acto de presencia de forma intermitente durante todo el día, que se apresura por la calle esquivando algún que otro charco al cruzar de una a otra acera.

Las calles recién mojadas que hace que los colores se vean mucho más intensos y brillantes, donde los negros se vuelven negros absolutos y se reflejan los edificios, los árboles, la luz del cielo al anochecer y la que llega de las farolas.

Esas mismas calles que van poblándose de hojas caídas de los árboles porque, también ellos, notan que el cambio de estación ha llegado y empiezan a caer en ese dulce sueño en el que se mantendrán hasta la próxima primavera.

Me gustan estos días. ¿A tí no?

Título de la foto: Calle mojada.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Dia 9/365


Aaahhhhh, el domingo!

Uno se pasa la semana haciendo planes para el fin de semana y llega, por fin, el ansiado domingo. Se despierta y piensa que si hoy es el V Gran Fondo Ciudad de Oliva y podría aprovechar para hacer unas cuantas fotos. Vaya, que casualidad, hoy también hacen regatas de remo en la playa; como las regatas empieza a las 9 de la mañana tendrá tiempo de ir temprano y hacer fotos, que habrá muchas cosas que fotografiar (los remeros esperando la salida, en pleno esfuerzo, agotados después de la carrera, saliendo del mar, etc.). Que tiene tiempo de ir a las dos competiciones, primero las regatas y luego el gran fondo. Buf, este domingo se hartará de hacer fotos.

Pero uno está en su cama tan a gusto, embozado hasta el cuello, y piensa que ya son las 9, que tiene que levantarse, pero aunque se quede 15 minutos más todavía tendrá tiempo de hacer fotos, que seguro que las regatas no empiezan a la hora prevista.

Y sin darse cuenta se hacen prácticamente las 10 y todavía está en la cama y ya piensa que aunque no llegue cuando empiecen las regatas seguro que todavía tiene tiempo de hacer demasiadas fotos; total, sólo necesita una para el blog.

Y de repente se oye por los altavoces las voces, que llegan hasta su casa, que anuncian que el gran fondo está a punto de empezar. Qué catastrofe. Ya no llega a la salida de la carrera pero, tranquilo, está la llegada con todas las muestras de alegría de los corredores por ganar, de alivio por terminar, de sufrimiento por llegar hecho polvo (ese era mi sentimiento cuando participaba en carreras populares este verano), en fin, que las mejores fotos se hacen en la llegada.

Uyyy. Pero mira que hora es. Ya habrá terminado la carrera, seguro. Bueno, pues entonces no salgo ahora que el día parece bastante fresco. Ya saldré esta tarde a dar una vuelta.

Y llega la hora de la comida. La siesta de los domingos. Y, otra vez sin darse uno cuenta, oscurece y se hace de noche. Bueno, pues ahora ya no vale la pena salir de casa.

Pero... ¿y que foto hago yo hoy para publicarla en el blog?

Título de la foto: Estoy de domingo.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Día 8/365


Sábado. No office. Uno se levanta cuando le apetece o cuando le dicen que ya ha estado acostado bastante tiempo y que mejor se levanta y ayuda en el trabajo de casa.

Pero si me pongo a ayudar, ¿cómo voy a hacer la foto diaria? No cuela, así que hay que apechugar con lo que a uno le corresponde, aunque la verdad es que es más bien poco. Sólo hacer las compras, momento que uno aprovecha también para hablar con los amigos que se encuentra.

Ya por la tarde salgo de casa con la intención de fotografiar algo que sea representativo de mi ciudad. Plaza del Ayuntamiento con la estatua a Gabriel Ciscar, demasiado obvio. Paseo Ladrillares con todas las chimeneas de las antiguas fábricas de ladrillos, mejor la dejo para otro día que ahí hay mucha tela que cortar. Una vista general de la ciudad, no me termina de llenar.

Pero al final me encuentro con lo que buscaba. Las casetas del calvario de la montaña de Santa Ana. Creo que todos los vecinos de mi ciudad estarán de acuerdo en que es algo muy nuestro.

Título: Calvario.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Día 7/365


Esta mañana el trabajo y esta tarde preparando el portátil para un curso al que me he matriculado y que seguro tendrá repercusión en este mismo proyecto casi me han impedido hacer "nuestra foto de cada día".

Sea como fuere me ha sido imposible hacer ninguna foto hasta esta misma noche. Hace apenas 15 minutos que la he hecho y sólo pensaba en que tenía que publicarla en este blog antes de las 12 de la noche, para poder cumplir con el plan propuesto de publicar todos los días una foto.

Hoy me ha faltado lo que diríamos "el canto de un duro" para no poder cumplir el programa, pero al final lo he conseguido. Y tengo que agradecérselo a mi hijo que me sostenía la moneda de 50 céntimos de euro, porque "duros" ya no tengo.

Título de la foto: El canto de un duro. :-D

jueves, 3 de noviembre de 2011

Día 6/365


Ya en pleno otoño nuestra playa, con las temperaturas a la baja y soplando, como hoy, un fuerte viento que levanta remolinos de arena, está totalmente solitaria. Sólo unos pocos se animan a disfrutar justo de esa soledad, de la ausencia de otros sonidos que no sean los del mar y de las olas acariciando la arena que les espera en la orilla, de las nubes que cubren el cielo y que apenas dejan algún claro por el que tímidamente se cuelan los rayos del sol que les calientan la piel.

Esa soledad se hace patente de forma especial en esos objetos inanimados que durante el verano hacen las delicias de niños, jóvenes y no tan jóvenes. Me refiero, como no podía ser de otro modo, a las porterías de mini fútbol, a las redes de voleibol, a las canastas de baloncesto, que parecen abandonadas a su suerte frente a los elementos que, a lo largo de todo el año pero particularmente durante el otoño y el invierno, les castigan de forma inclemente.

A esas zonas de juegos he querido hoy rendirles homenaje.

Título de la foto de hoy: ¿Jugamos?


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Día 5/365


Hoy ha sido un día complicado y he visto como se reducía el tiempo del que disponía para preparar la foto de hoy, lo que no ha sido obstáculo para que surgiera la primera anécdota de esta aventura recién iniciada.

He salido esta tarde, ya noche, a pasear a la perrita al tiempo que intentaba visualizar la foto que quería tomar cuando me he encontrado con este mural pintado en una casa medio en ruinas. Inmediatamente he sacado la cámara y tomado la foto de este ejemplo de arte, porque no de otro modo puede definirse esta pintura aunque algunos lo llaman graffiti, otros mamarrachos pintarrajeados y otros, simplemente, porquería (si es que vivir en democracia tiene estas ventajas).

Después de terminar con la sesión de fotos (el gorila que me estaba haciendo de modelo ya empezaba a estar un poco cansado y la perrita necesitaba terminar con sus necesidades), he vuelto a dejar al pobre animal en casa y, junto con mi mujer, hemos ido al supermercado a realizar unas compras. Al llegar allí he visualizado en la sección de frutas, verduras y hortalizas algunas posibles  fotografías con estas como motivos así que, sin pensarlo, he sacado la cámara del bolso y me he puesto a hacer fotos. He seguido por la sección de lácteos (ideas me han venido de sacar alguna foto de la "vía láctea)) y he llegado a la pescadería, donde me he puesto a fotografiar a unos bacalados. Y justo en ese momento se me acerca el encargado del comercio que me dice que está prohibido hacer fotos en el interior del supermercado, comentando que por razones de seguridad (y posiblemente también para evitar el espionaje comercial, pues hay que evitar que la competencia sepa a qué precio tenemos el jurel) no puedo hacer fotos.

Juro que no me lo podía creer; hasta qué punto hemos llegado que ya ni de berenjenas, boniatos, tomates y pimientos podemos hacer fotografías sin previamente pedirle permiso al encargado del supermercado.

En fin, que paso de hacerle publicidad al supermercado (porque alguna etiqueta se veía) y me inclino por mostraros la foto que ya has tenido la oportunidad de ver.

Su título: Arte urbano.

P.D.: También podría titularla "Urban Art", lo que quizá daría un cierto aire cosmopolita al blog, pero como soy más bien de pueblo, ...

martes, 1 de noviembre de 2011

Dia 4/365


Hoy es el Día de Todos los Santos, así que la visita al cementerio ha sido inevitable, con todo lo que ello conlleva: recuerdos, sorpresas al encontrar allí a quien todavía creías disfrutaba de la vida, etc.

Voy muy pocas veces al cementerio pero, sinceramente, creo que todavía voy demasiadas veces; siempre salgo de allí con un sentimiento de desasosiego que me agobia. Creo que mi abuelo tenía razón cuando dijo, después de que le llevaran para que pudiera ver la lápida que habían puesto en la tumba de su esposa, mi abuela a quien no conocí, que "Ahora ya la he visto y no tengo intención de volver otra vez hasta que me traigan, y entonces vendré porque no me podré negar".

A nuestros seres queridos los mantenemos vivos en nuestra memoria y para ello no es necesario ponerse delante de su tumba; nuestra memoria y los recuerdos que mantenemos en ella funcionan sin necesidad de ir al cementerio ni de llevarles flores, ni nada por el estilo.

Y, aunque hubiera podido elegir cualquier otro tema, no me he podido resistir la tentación y he optado por este tema para la fotografía de hoy.

Título de la fotografía: R.I.P.

Vaya todo esto en memoria de mi prima María Ángeles, que justo ha fallecido esta misma tarde. D.E.P.

Amigos que me siguen