miércoles, 28 de diciembre de 2011

Día 61/365


Cada día tengo más claro que el refranero popular recoge verdades como puños. Cuando he salido de casa con la cámara no tenía una idea clara de adonde ir ni qué buscaba; sólo sabía que hoy no me apetecía quedarme a callejear por los mismos lugares de siempre, así que he cogido la moto y ya saliendo del garaje he pensado que podría ser una buena idea irme al Parque Natural del Marjal Oliva-Pego, donde seguro que encontraría motivos que fotografiar.

Me habían comentado que se ha instalado una pasarela que se adentra en el parque desde la que se tienen unas magníficas vistas del entorno, de su vegetación y de la fauna que la habita, así que hacia allí que me he ido pero sin saber por dónde está dicha pasarela. He llegado por una carretera que atraviesa todo el parque y me he encontrado con unas personas que, sentadas en sillas de lona alrededor de un cajón de plástico vuelto del revés, se disponían a dar buena cuenta de unos bocatas que parecía que iban a ayudar a engullir con el contenido de una botella de vino. Me he parado y les he preguntado si sabían el emplazamiento de la pasarela y, como era de esperar que no de desear, la respuesta ha sido negativa. Ellos eran de Valencia, habían venido para pescar y no conocen el parque.

Así que me he decidido a meterme por uno de los caminos de tierra que me he encontrado y que parecía en buenas condiciones para poder circular con la moto. Por supuesto que no he dado con la pasarela pero poco me ha faltado; un poco más tarde y ya pensando que quizá debería dar la vuelta porque el sol empezaba a ponerse, apenas había hecho un par de fotos y el camino, conforme me iba internando, cada vez estaba en peores condiciones, cuando me he cruzado con una patrulla de la policía local que me ha informado que en realidad hay dos pasarelas y una de ellas estaba justo por donde había pasado. Bueno, visto que la luz ya no era la que yo quería he decidido que otro día será el paseo por este sitio y, siguiendo las indicaciones de esa patrulla, he salido del parque.

Me he encaminado hacia Pego; al llegar he aparcado cerca de la plaza del ayuntamiento y he empezado a deambular por las calles y justo me he encontrado con la única de las puertas de la antigua muralla que rodeaba la ciudad. Todavía no se había encendido el alumbrado público y la luz era demasiado escasa para hacer alguna foto medio decente, así que he seguido callejeando hasta que las farolas se han encendido y he vuelto al Portal de Sala (así se denomina la puerta, según he podido ver en un cartel informativo). Apenas había llegado cuando me cruzo con un señor mayor que me saluda y que se encamina apoyándose en su bastón, a través de la puerta, hacia el centro de la ciudad, ofreciéndose la imagen que andaba buscando.

Y vuelvo al principio, al refranero. Me ha venido a la memoria el refrán El hombre propone y Dios dispone. De mi intención de hacer algunas fotos de un paraje natural, de la naturaleza salvaje, he acabado callejeando (lo que no tenía intención de hacer hoy) por una ciudad que no había pensado visitar y fotografiando a un anciano atravesando una de las puertas de una muralla construida hacia el año 1300.

Título de la fotografía: Cruzando la puerta.

4 comentarios:

  1. Pues en esta ocasión dios ha dispuesto para el uso y disfrute de los que por aquí pasamos a diario.
    Hoy has logrado una foto preciosa por las luces, por los detalles que has logrado y por ese paseo inesperado que nos has contado y que adivino como genial.
    Un abrazo y feliz año.

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  2. El b/n es ideal para este tipo de fotos y además lo tenías complicado con los contrastes de luces. La figura del anciano, toda una metáfora de la vida.

    Buena foto, Andrés.

    Un abrazo.

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  3. El señor parece que siempre haya estado ahí.
    Excelente momento el vivido y captado.
    Un abrazo

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  4. Tot un regalet et vares trobar. Molt bona foto.

    Un abraç

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