martes, 27 de diciembre de 2011

Día 60/365


Creo que quienes vivimos junto al mar, o a muy corta distancia del mismo, aprovechamos cualquier ocasión para acercarnos a él, para contemplarlo y sentirlo. Si tanto la luna como el sol ejercen sus influjos sobre las mareas, el mar ejerce también sobre nosotros una atracción que condiciona de igual forma nuestro estado de ánimo y, consecuentemente, nuestras vidas.

Hoy había quedado con un amigo muy manitas para intentar solucionar un problema con los puños calefactables de la moto que él mismo me había instalado hace ya bastante tiempo; no sé porqué pero desde que me cambiaron la batería de la moto para poder llevarla al taller y sustituir las cubiertas de las ruedas, no funcionaban. Así que he ido al garaje a por la moto para ir a su casa y al salir, sin saber cómo ni porqué, me he encontrado ya aparcando frente al mar.

He bajado hasta la orilla y allí, frente al mar, notando el viento frío contra la cara, me he quedado contemplándolo y escuchando el ruido de las olas al romper suavemente contra la arena. Durante 10 ó 15 minutos no he hecho absolutamente nada, abstraído de todo cuanto me rodeaba me he limitado simplemente a respirar, sin pensar en nada, sin reparar en nada que no fuera el propio mar, el ir y venir de las olas.

Cuando he vuelto a la realidad de este mundo mi mano ha buscado instintivamente la cámara en el bolsillo derecho de la chaqueta, la ha sacado y preparado. A continuación ha venido toda una ceremonia con el único objetivo de tratar de plasmar lo que en ese momento inundaba mi espíritu, mi estado de ánimo, cómo me sentía, sin romper el hechizo.

A regañadientes me he alejado de la orilla, volviéndome desde la duna para echar un último vistazo, sabiendo que hoy sería un tanto complicado elegir la foto que publicaría en el blog, pero en cuanto las he revisado sólo una palabra, una sensación, una percepción ha ocupado mi mente: simplicidad.

Título de la fotografía: Zona marítima.

P.D.: Mi amigo me ha solucionado el problema y los puños calefactables vuelven a funcionar. Gracias Jose, eres una máquina.

5 comentarios:

  1. Un momento único, un segundo de encuentro con uno mismo sin palabras, sin deseos, sin proyectos. Solo la conciencia del momento y la sensación de estar vivo.
    Me gusta como cuentas lo que te sucede. Y me gusta como lo reflejas en las fotos que compartes.
    Gracias.
    Un abrazo

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  2. Paso mucho tiempo junto al mar. Ayer hice unas 50 fotos de mar...y las borré todas. Supongo que paso un mal momento creativo.
    Todas eran aceptablemente buenas pero estoy muy cabreado conmigo mismo como pretendido "artista"
    Saludos.

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  3. Lo mejor para fotografiar es lo que haces...sentirlo, degustar el momento...luego inmortalizarlo...así salen del alma, y se ven estos resultados.
    Una amiga me dijo una vez: haz fotos, pero nunca olvides sentirlas...
    Un abrazo amigo.

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  4. Pues imagina para los que somos de tierra adentro y para ver el mar nos tenemos que desplazar unos cuantos kilómetros.
    Pocas cosas como sentarse en la arena y ver venir y ver alejarse las olas. Horas y horas se pasaría uno "sin hacer nada"
    Un saludo Andrés.

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  5. Me gusta la imagen, me gusta la simple composición basada en la diagonal y la división en franjas por tonos y texturas.

    Una imagen sugerente y atractiva para mi, enhorabuena por verla así y por el resultado.

    Un abrazo.

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