martes, 20 de diciembre de 2011

Día 53/365


Cuando salimos a la calle nos encontramos ante una enorme variedad de situaciones que nos provocan estímulos de todo tipo. Podemos, si no andamos con cuidado, caer en la zanja que acaban de abrir ante la puerta de nuestra casa la compañía del gas en su empeño por extender su red, nunca mejor dicho, para pescar el mayor número de usuarios posibles; podemos encontrarnos ante un ramo de flores pegado con cinta adhesiva al poste de una señal de tráfico que, inmediatamente, nos lleva a imaginar que alguien perdió aquí su bien más preciado, su vida, en un desgraciado accidente; podemos ver una pareja de ancianos andando cogidos del brazo, ofreciéndose sustento mutuo después de toda una vida compartiendo experiencias; nos encontraremos, con toda seguridad, ante situaciones que quizá ni siquiera hayamos imaginado y todas y cada una de ellas, sin excepción, dejarán su huella, más o menos profunda, en nosotros,.

Somos maleables, permeables, adaptables y otros muchos adjetivos nos ayudan a definirnos como persona a cada uno de nosotros. Todos esos estímulos a los que antes hacía referencia son los que van calando en nosotros y moldeando nuestro carácter, al tiempo que nos llevan a adaptarnos a las circunstancias en las que nos encontramos en cada momento, reforzando nuestros cimientos éticos y morales.

Son los materiales con los que poco a poco nos vamos construyendo a nosotros mismos, pero que no nos hacen inmunes a las agresiones que día a día también vamos sufriendo. Estas van arrancando pedazos de nosotros mismos, van infligiendo heridas, más o menos grandes, más o menos profundas, que con el tiempo pueden llegar a sanar pero que dejan cicatriz; en esos envites que nos hace la vida nos dejamos girones de piel y poco a poco, si bien endurecidos, vamos mostrando nuestras entrañas, el material del que estamos hechos.

El tiempo y las vivencias nos dejan como al edificio que hoy me he encontrado, con el enfoscado deteriorado, mostrando los adobes y la argamasa con las que se construyó, con agujeros y reparados, pero sosteniéndose con fuerza porque los cimientos son fuertes y profundos, mostrando los signos del transcurso del tiempo pero orgulloso todavía de mantenerse en pié y dispuesto a seguir dando cobijo a quien lo necesite pidiendo, tan sólo, trabajos de mantenimiento.

Título de la fotografía: Descarnado.

4 comentarios:

  1. Estas fotos ganan mucho en color.
    La refelxión es totalmente acertada, sobe todo cuando se tienen 54 como yo.

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  2. Hombre Andrés ... visto así !!!
    Pero también lo que nos vamos encontrando por el camino, nos hace más fuertes. Todo lo que vamos viviendo en el día a día, es experiencia que vamos acumulando. Y por lo tanto nos ayuda a seguir creciendo y en muchos momentos nos ayuda a no caer y a seguir avanzando.
    Un abrazo.

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  3. Una foto genial que deja ver el deterioro que todo aquello que está compuesto por diversos materiales, va sufriendo con el devenir de los días.
    El texto es una fotocopia perfecta de lo que es ña vida misma.
    Un aplauso para ti.
    Un abrazo

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  4. Sembla part de l'esquelet d'un fòssil, m'agrada i trobe acertat el BN.

    Un abraç

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