martes, 13 de diciembre de 2011

Día 46/365


No sé lo que pensarás tú de la navidad y de cuanto la envuelve, pero a estas alturas, faltando todavía dos semanas, yo empiezo a estar saturado no tanto de la navidad sino del tufo mercantilista que la envuelve.

Vayas por donde vayas te inundan los anuncios, las luces de colores, los arbolitos adornados con guirnaldas, papás noeles escalando fachadas para entrar en las casas por los balcones, sacos colgados de esos mismos balcones esperando que se llenen de regalos la noche buena, y tropecientos detalles más que sólo pretenden recordarte que es el momento de hacer las compras para esas inevitables comidas navideñas, de elegir los regalos que entregaremos, en fin, de sacar pasta del bolsillo y cuanta más mejor.

Sí, ya sé que eso mueve la economía y genera puestos de trabajo, aunque sean temporales, pero también es cierto que provoca más sentimientos de agobio y ansiedad en quienes no pueden dar cumplida satisfacción a esa fiebre consumista, precisamente por esta maldita crisis que a todos está afectando. Hay mucha gente, lamentablemente demasiada, cuyo principal objetivo ahora mismo es subsistir, que diariamente se tiene que preocupar por atender sus necesidades básicas, qué pondrán en el plato para llenar primero la cuchara y luego el estómago; de dónde sacarán dinero para pagar los recibos de luz, agua, gas, teléfono; cómo pagarán el préstamo, la hipoteca,... Es muy duro pero es la realidad, una realidad que intentan hacernos olvidar a base de bombardearnos con anuncios.

Dicen que martes y trece ni te cases ni te embarques. Pues hoy es martes y trece. Hoy, alguien muy querido para mí hubiera celebrado su cumpleaños de seguir entre nosotros en este complicado mundo. Hubiera tenido que soplar las velas de la tarta, de una tarta que él no habría probado por su diabetes, bueno un trocito sí que habría comido, al que habríamos cantado aquello de cumpleaños feliz y luego estampado un par de besos. En fin, quizá por esto hoy lo veo todo un poco más gris que de costumbre.

Título de la fotografía: A contraluz.

2 comentarios:

  1. Tienes toda la razón en lo que cuentas de estas fiestas que han dejado de ser lo que se pretendía para pasar a ser lo que unos cuantos pretenden que sean.
    Los cumples de quienes ya no están para cumplir siempre son un poco dolorosos y desde luego en nada ayudan a la hora de la objetividad.
    De cualquier modo, estoy contigo.
    Un buen apunte para la solidaridad.
    Un abrazo grande.

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  2. Las Navidades son para los niños y para los abuelos.

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