domingo, 4 de diciembre de 2011

Día 37/365


No tengo ninguna intención de parecer "el hombre del tiempo" pero no puedo dejar de destacar que hoy ha salido un sol radiante, y eso normalmente mejora mi estado de ánimo, sobre todo después de varios días seguidos de lluvia.

Por si alguien no ha estado siguiendo la programación televisiva o escuchando la radio dejadme que lo ponga al día de la última noticia: YA ES NAVIDAD... en el Corte Inglés y en la inmensa mayoría de las tiendas. Así que ahora abren también los domingos para que podamos hacer nuestras compras navideñas y dar así sentido a nuestras vidas, al menos estos próximos domingos que, de otro modo, seguro que no sabríamos qué hacer.

Entonces, ¿podéis adivinar dónde he pasado el domingo? Pues sí, justo donde has pensado. Y como hemos pasado por delante de la recién inaugurada tienda de la manzana mordida pues hemos entrado a ver si lográbamos dar sentido a nuestras vidas, pero no ha podido ser, hemos salido, como la inmensa mayoría de la gente que allí se había congregado, con la misma vida sin sentido con la que habíamos entrado; hemos salido sin comprar esos objetos de deseo en forma de teléfono móvil de última generación, de tableta o de portátil que, en opinión de quienes los fabrican y comercializan, son los que dan sentido a la vida. Seguro que los Full Monty tendrían mucho que decir a este respecto.

A esa legión de gente que se movía por las aceras de aquí para allá haciendo compras, se sumaba también un sinfín de coches y motos desplazando más gente de un lugar a otro sobre un mar de asfalto negro que todo lo inunda, que llega justo hasta la orilla en la que nosotros nos encontramos, la acera por la que nos movemos con relativa seguridad protegidos como estamos por unos objetos que se interponen entre nosotros y los automóviles, que señalan el fin de ese mar de asfalto y el comienzo de nuestro territorio, objetos de mil y una formas, hechos de distintos materiales pero con idéntica finalidad y nombre, los bolardos.

Esos mismos bolardos que nos dan seguridad son, en ocasiones, fuente de gran dolor. Así lo afirman quienes, yendo a sus cosas y pensando en mil y una ideas, pierden de vista durante un instante esos  elementos del mobiliario urbano y dan con los huesos de sus piernas contra ellos, hecho que les produce un vivo e intenso dolor en la espinilla o en la rodilla, dependiendo de su altura, al tiempo que provoca un inmediato recuerdo de algunos de los familiares de quienes allí pusieron semejante objeto, y los consabidos deseos de muerte y destrucción para los mismos.

Título de la fotografía: El bolardo.

2 comentarios:

  1. La ciudad y sus problemas de movimiento, trafico, prisas, y deseos desordenados que es cierto que por un instante (solo lo que dura el impulso de la compra) dan sentido a nuestras vidas. Luego viene el gran descubrimiento... una vez más me he engañado y solo vacio he sido capaz de aportar a mi aburrida vida.
    Una foto genial de unos muebles urbanos que es cierto, a veces son como espinas.
    Un abrazo

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  2. Te voy a ser sincero amigo, me gusta la fotografía y eso es lo que me mueve a visitar los blogs,para aprender, inspirarme o animar, con lo cual lo que te quiero decir es que normalmente no leo los textos que acompañan las fotos más allá de su título o una pequeña explicación, de la misma manera que nunca escucho música si el blog en concreto la tiene.

    Ya ves, cosas mías, así que lo que te digo es que me gusta la imagen y el procesado que le has dado le va muy bien, mi enhorabuena por el resultad, una buena abstracción.

    Un saludo.

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