sábado, 3 de diciembre de 2011

Día 36/365


Ha terminado una nueva semana de trabajo y, por fin, ha llegado el sábado. Y ha llegado acompañado de más lluvia, una lluvia que me hubiera impedido, si no hubiera sido por la batería que se ha descargado después de muchas semanas parada en el garaje, llevar la moto al taller para que le cambiaran los zapatos viejos por unos flamantes Michelin Pilot Road 2.

Como algunos de vosotros ya sabréis, y si no a partir de ahora ya no podréis decir que no, soy motero; pero no motero de tatuajes, melenas y chalecos con flecos a lomos de una custom; tampoco motero de los de mono de cuero, de esos que te obligan a andar con las piernas arqueadas y los brazos en jarras recordando a nuestros antepasados los simios, incrustado en una máquina de tropecientos caballos de carreras; soy motero de los de hacer kilómetros disfrutando de una montura cómoda y, a ser posible, acompañado de mi mujer, disfrutando del paisaje que te envuelve sin la barrera que supone el cascarón del coche y de la sensación de libertad que ofrece la moto.

Pero volvamos al sábado porque parece que estoy bastante disperso; en cuanto me despisto me voy por los cerros de Úbeda y me olvido de para qué estoy aquí.

Hoy era día de cursillo de photoshop y una oportunidad más para hablar de fotografía, de cámaras fotográficas, compartir experiencias -místicas o no-, charlar mientras el "profe" se esfuerza en explicarnos métodos y técnicas -igual, igual que cuando iba al cole- y luego preguntándole por qué no nos sale como a él lo que se supone que deberíamos de haber hecho siguiendo sus pasos, y para aprovechar la salida a tomar un café a media mañana para hacer alguna foto.

A la salida del cursillo corriendo a casa bajo la lluvia para encontrarme con... "coques a la calfó" para comer, lo mejor para tomarse un vaso de vino y luego hacer una siesta de las que se merece un sábado como este. Después, ya recuperado del esfuerzo que ha supuesto la siesta, descargar las fotos al ordenador y elegir la afortunada de hoy. Revelarla, ligeros toques creativos (aquí vale aquello de "el que no se consuela es porque no quiere" o también "ya no tengo abuela"), encuadrar, reducir tamaño y exportar para publicar en la web.

Espero que os guste.

Título de la fotografía: Apiladas bajo la lluvia

P.D. Para aquellos que desconozcan qué son "coques a la calfó", aquí tienen la explicación http://www.tourist-oliva.com/oliva/web_php/index.php?contenido=descripcion&id_boto=330

1 comentario:

  1. A mi desde luego que me gusta. Me parece una foto para la que se necesita una buena dosis de imaginación y además una afilada visión callejera.
    Un abrazo

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