miércoles, 16 de noviembre de 2011

Día 19/365


Comentaba esta misma mañana con unos compañeros del trabajo, yendo en el coche, que parecía mentira que a estas alturas del mes de noviembre siguiéramos disfrutando de un tiempo que, como mínimo, podría calificarse de primaveral. Y no hay para menos cuando, a poco más de un mes para estar celebrando la navidad, luce un sol como el de hoy y las temperaturas alcanzan los 21ºC.

¿Ahora nos vamos a poner a hablar del tiempo? ¿Con la de temas más actuales y más interesantes que hay? Pues no, no vamos a hablar del tiempo. Vamos a hablar de la madre naturaleza, de fotografías y de estados de ánimo. Es decir, vamos a seguir con la reflexión de ayer.

Si la imagen de ayer era de la unas hojas caídas pudriéndose sobre el suelo, que de algún modo reflejaban el estado de ánimo que me embargaba ayer y las sensaciones que ligamos al otoño, la de hoy es justamente lo contrario, la de una flor colorida en todo su esplendor que no muestra signo alguno de que pueda marchitarse, de que las inclemencias del tiempo puedan vencerla.

Hoy he salido para repetir algunas de las fotografías que tomé ayer, más en concreto he salido buscando unas flores que vi por el parque, por considerarlas una muestra de esta primavera tardía que todavía disfrutamos algunos días y por estar más en sintonía con una renovada presencia de ánimo.

No deja de resultar chocante que en un mismo parque encontremos imágenes tan dispares como la publicada ayer y esta de hoy; la primavera y el otoño conviviendo en un mismo espacio, pero sabiendo que uno de ellos es tan sólo una ilusión que desaparecerá más pronto que tarde; y es que bastará un simple cambio en la climatología para que, esta misma flor que hoy se nos muestra bellísima, pierda sus colores, pierda su encanto y se marchite rápidamente porque la noche sea más fresca, más acorde con la época en la que estamos, porque llueva un poco o el viento haga acto de presencia.

Pues justo como las flores reaccionamos nosotros ante determinadas influencias, ante determinadas situaciones, y mutamos nuestro ánimo pasando de la alegría a la tristeza, del optimismo al pesimismo, del positivismo al negacionismo, de un estado de bienestar a uno de desazón.

Qué volubles somos.

Título de la fotografía: Primavera tardía.

1 comentario:

Amigos que me siguen